«La piedra del sol», el ámbar báltico

«Mirad, ¡pero si es ámbar! Coged todo el que quieras, aquí hay suficiente para todos, el mar está repleto de él…», estas palabras son las que se oían en la orilla de la aldea Pionerski, cercana a Kaliningrado, la mañana de Navidad de 2015 después de una fuerte tormenta. Naturalmente no es la primera vez que esta piedra preciosa hecha de resina vegetal fosilizada emerge de las aguas del mar y aparece en la orilla, ¡pero jamás lo había hecho en estas cantidades! Menudo regalo para unas fechas tan especiales. A pesar del frío de enero, la playa báltica se llenó como si fuese verano. Cientos de personas, jóvenes y mayores, apiñaban con pies, palos y manos las pequeñas y medianas piedras de color naranja, «las piedras del sol».

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Rusia es una verdadera tesorería del ámbar. En la provincia de Kaliningrado, que hasta el año 1945 era llamada Königsberg y que antaño perteneció a Alemania, se concentran casi todas las reservas mundiales de este mineral, ¡cerca del 90 por ciento! De modo que resulta obvio que la única empresa del mundo que se dedica a la obtención de este mineral en la llamada tierra del ámbar, mediante la utilización de la tecnología de agua a presión, se encuentre justamente en Kaliningrado, en una aldea que lleva el nombre de Yantarny (Ambarino).

Junto al petróleo, el gas, el oro y los diamantes, el ámbar es considerado uno de los minerales más valiosos. Y aunque este mineral no pertenece al género de las piedras preciosas, sus variedades más raras bien pueden competir con ellas, y el precio del ámbar a veces incluso es más elevado que el propio oro. Muchos coleccionistas están dispuestos a pagar un alto precio por el ámbar, en el mercado internacional sobre todo son muy bien valoradas las variedades translúcidas, capaces de dejar pasar los rayos de luz, variedades en las que se han quedado petrificados para la eternidad insectos prehistóricos, pequeños animales, plantas… El ámbar se puede encontrar en Sicilia (donde se le llama simetita), Rumanía (rumenita), Myanmar (burmita), Canadá, en algunas zonas de la costa del Atlántico de los Estados Unidos, la República Dominicana, Ucrania (provincia de Rivne), en los países bálticos… Pero la cantidad que posee Rusia no es equiparable con la de ningún otro país. En la provincia de Kaliningrado existen enormes depósitos de las variedades más raras. La antigüedad de algunas de estas piedras se estima en 50 millones años. Y el trozo de ámbar más grande del mundo jamás encontrado, 12 kg, se encontró precisamente aquí, a orillas del mar Báltico (a lo largo de la historia de excavación de este mineral se han llegado a encontrar tan solo diez piezas de 5 kg). Por esta razón, tanto los coleccionistas, como los simples interesados (entre los cuales los excavadores furtivos no son una excepción), fijan sus miradas principalmente hacia estas ricas tierras.

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FIEBRE DE ÁMBAR Y RENACIMIENTO DE LA MARCA

Durante los años 1990, cuando se derrumbó la URSS, el ámbar extraído por la fábrica de ámbar de Kaliningrado se robaba y se exportaba al extranjero. Y lo que se comercializaba en la propia Rusia eran productos de producción masiva: erizos de ámbar, colgantes de una sola tonalidad y cuadros salpicados con migas de ámbar. Sin embargo, la industria del ámbar en los países bálticos vecinos y Polonia no se quedaba estancada y utilizaba en gran parte el ámbar ruso exportado ilegalmente. Estos países incluso hicieron del ámbar su marca nacional. Siendo justos, cabe señalar que este hecho les salió bastante bien. Allí saben apreciar el ámbar. Promoverlo y, por supuesto, hacer negocios rentables. En Polonia, por ejemplo, se celebran distintas ferias anuales de comercio internacional, en las que, además de los productos de ámbar, se exhibe la maquinaria para su procesamiento. En Lituania y Letonia, se organzan festivales temáticos y museos. Sin lugar a dudas, han sabido aprovechar a la perfección todas las cualidades de este mineral.

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Pero volvamos a la increíble fábrica de ámbar de Kaliningrado, fundada en el año 1947 sobre la base de la fábrica de Königsberg. De hecho, la producción industrial y el procesamiento de «la piedra del sol» fueron heredados por los soviéticos de los artesanos de Prusia Oriental. Las excavaciones en las minas continuaron llevándose a cabo con el mismo método que hace tiempo, aunque ahora se empleaba maquinaria moderna. Durante mucho tiempo, más concretamente hasta el año 2012, las excavaciones habían quedado paralizadas. Pero la administración del país se dio cuenta de esta evidente injusticia. Así que el presidente ruso aprobó una serie de peticiones dirigidas al desarrollo de la industria del ámbar del país. Rusia es el centro mundial de la producción del ámbar, y con el tiempo se va convirtiendo en el centro de su procesamiento. La ambiciosa tarea consiste en: abandonar el modelo de la mera obtención de la materia prima y convertirse en un líder mundial en fabricación de productos de ámbar. Actualmente la red de contrabando de los mineros furtivos ha quedado destruida y diez minas han sido nombradas áreas bajo régimen de administración especial. La exportación de ámbar bruto ahora queda restringida.

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En un futuro próximo el país se prepara para celebrar el foro internacional de ámbar llamado AMBER WORLD, que podrá equipararse con las grandes ferias de ámbar como las de Gdansk o Vilna. La exposición anhela convertirse en una plataforma para promover los productos de los maestros regiomontanos y el ámbar ruso. La cooperación entre la fábrica y los artesanos de ámbar rusos, quienes conservan las técnicas artísticas de siglos pasados ​​y la tecnología original, se está desarrollando a pasos agigantados. Durante mucho tiempo sus productos los compraban coleccionistas adinerados de China, Emiratos Árabes Unidos, Francia y Alemania. Y hoy en día, estos profesionales empiezan a crear obras maestras de ámbar a nivel internacional.

PRESENCIA EN EL MUNDO DE LA ALTA COSTURA

El mundialmente reconocido modista ruso Valentín Yudashkin se encargará de recrear las antiguas tendencias. En la última edición de la Semana de la Moda de París, el diseñador presentó su nueva colección de joyas de ámbar: Valentin Yudashkin Royal Amber. ¡Si solo les dijeramos que la colección causó gran furor no sería justo! Se trata de unas piezas de artesanía increíbles: pendientes, colgantes, pulseras hechas de la variedad más rara y preciosa de ámbar, la llamada «real», con incrustaciones de diamantes negros. La colección es fruto de la fructífera colaboración del diseñador y los artesanos de la reconocida fábrica de ámbar de Kaliningrado.

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El propio modista, quien ya ha recurrido en varias ocasiones a las tradiciones nacionales en busca de inspiración, declara que: «Desde siempre me he sentido atraído por los relatos relacionadas con nuestra cultura e historia. En mis colecciones, a menudo recurro a los elementos del estilo ruso en su concepción moderna. Y la creación de una colección de joyas de ámbar se ha convertido en el renacimiento de las tendencias de esta industria».

La colección de Valentín Yudashkin, Real Amber, es de edición limitada, ya que semejante ámbar no se lo puede permitir ni mucho menos cualquiera.

EL MISTERIO DE LA CÁMARA DE ÁMBAR

La llevan buscando durante décadas. En Rusia, Alemania, Polonia y República Checa. Y lo más interesante es que cada vez están más cerca. Cada año se van encontrando más pistas. ¿Dónde está, esa legendaria «Cámara de Ámbar»? En febrero del año 2015, el historiador Serguéi Trofímov originario de Kaliningrado hizo un sondeó del subsuelo del búnker Liasha y obtuvo las imágenes de un túnel y una enorme caja de metal, en la cual según sus convicciones se encuentran los paneles de ámbar del Palacio de Catalina. Según lo declara él mismo: «Debajo de la galería principal del búnker, a diez metros bajo suelo, hay dos túneles. En una de estas imágenes se ven claramente una gran caja con manija. En este momento está inundado con agua, y resulta complicado verlo con claridad. Se supone que debajo de él se encuentra la Cámara de Ámbar». Casi en las mismas fechas con Trofímov, un cazador de tesoros alemán originario de Wuppertal, de 68 años de edad, Karl-Heinz Klein, también halló su «Cámara de Ámbar» en los calabozos de la región del Ruhr. O mejor dicho, casi la halló. Según sus declaraciones, es en su tierra natal donde se encuentra el famoso tesoro, cuyo valor se calcula en nada menos que 250 millones de euros. La obra maestra consiste de 52 metros cuadrados de paneles hechos a partir de tres tonalidadesos de ámbar y decorados con 565 pesados ​​candelabros, espejos, un mosaico y dos toneladas de oro.

En 1941, los soldados de la Wehrmacht se llevaron la Cámara de Ámbar de la residencia real al castillo de Königsberg. Y cuatro después se acabó perdiendo su rastro. Desde entonces continúa la búsqueda de la famosa obra maestra del siglo XVIII, obsequio a Pedro I de Rusia por parte del rey Federico Guillermo I de Prusia. La comisión soviética de investigación, dirigida por el historiador de arte Aleksandr Briúsov, llegó a la conclusión de que la Cámara de Ámbar se había quemado durante el bombardeo del año 1945. Aunque la comisión estatal para la búsqueda de la Cámara de Ámbar fue abolida en los años ochenta del siglo pasado, tras muchos años de búsquedas infructuosas.

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En el año 2000, Alemania entregó a Rusia un fragmento originario de la Cámara de Ámbar. Este mosaico fue requisado tres años antes a un notario, a quien a su vez se lo había dado para almacenamiento temporal un oficial alemán, quien participó en la sonsacación de tesoros de Tsárskoie Seló. Y en 2003, a la Cámara de Ámbar del museo estatal «Tsárskoie Seló» le fue devuelto su esplendor de antaño. Se trata de una copia exacta a la original.

Los restauradores lo han recreado mediante las fotografías y las descripciones. Los trabajos se llevaron a cabo durante 23 años. Y la inauguración oficial tuvo lugar durante el 300 aniversario de San Petersburgo. En la decoración de la cámara se emplearon seis toneladas de ámbar procedentes de las minas de Kaliningrado. El mayor trozo de ámbar se encuentra en la restaurada Cámara de Ámbar, que pesa un kilogramo.

La mayor dificultad la presentaba la restauración de la decoración en ámbar. Como ocurrió una vez en el siglo XVIII en el taller del ámbar del Palacio de Catalina, cuyos miembros eran maestros talladores, que trabajaban en la creación de joyas para el Museo del Ámbar: Zhuravlev (jefe del taller hasta el año 1995), Krylov, Vanin, Zhirnov y Domrachev, entre otros. Se trata de un taller que se convirtió en el centro adonde allegaba toda la información posible relacionada con el ámbar, donde se llevaban a cabo distintos experimentos científicos, se resolvían difíciles problemas tecnológicos, como, por ejemplo, la restauración del color de los mosaicos o la altura del relieve de los adornos. Allí también se recrearon los cuadros del mosaico de piedras duras, recogidas por todo el territorio de la antigua URSS. Para los conjuntos de los mosaicos florentinos se utilizaron el jaspe procedente de Ural, el pórfido de Altai, la cuarcita de Belorechenski, el silicio procedente de Moscú y Kazajistán, lazurita transbáltica y los mármoles italianos.

Es increíblemente hermoso. Si alguna vez decide ir a San Petersburgo, definitivamente no puede dejar de visitarlo. Y de seguro quedará cautivado para siempre con «la piedra del sol», el increíble ámbar báltico, ¡un verdadero tesoro nacional de Rusia!