Barcelona Watch Experience, una caja relojera de sorpresas

bwe-gregori_3-3El empresario especializado en la organización de proyectos de ciudad, Gregori Vizcaino, está a la cabeza del Barcelona Watch Experience, el primer evento de alta relojería que acoge la Ciudad Condal, cuya primera edición se celebra del día 7 al 9 de abril. Este evento enfocado en el turismo de compras, venta de relojes de lujo, gastronomía, turismo y dinamización comercial de una gran ciudad como lo es Barcelona, pretende marcar el inicio de una tradición de citas relojeras que ya poseen desde hace años otras ciudades europeas. En vísperas de la exposición, Revista Rusa ha tenido la oportunidad de poder conversar el señor Gregori acerca de los objetivos del salón, sus participantes y las actividades de ocio preparadas por los organizadores de la feria.

Este año se celebrará la primera edición de la feria Barcelona Watch Experience. Por favor, háblenos acerca de cómo y cuándo surgió la idea de su creación.

A partir de una relación personal con profesionales de la relojería de Barcelona surgió una primera inquietud por organizar un evento relojero en la ciudad. La primera idea no tenía nada que ver con el modelo actual, pero enseguida nos dimos cuenta de que no teníamos que hacer un evento en Barcelona, sino con Barcelona. Efectivamente la principal oportunidad que detectamos fue una importante oferta de relojerías orientadas al consumidor final, y, por supuesto, una gran capacidad de atracción de lo que denominamos comercio premium. De hecho, ahora que ya llevamos un año trabajando en el proyecto y vemos el resultado final, me sorprende todavía más que no hubiera ninguna iniciativa parecida con anterioridad.

Suiza es, sin duda, la patria de la alta relojería. Y es allí donde tienen lugar dos de los salones de alta relojería más importantes: SIHH y Baselworld. ¿Es complicado competir en este sector?

El BWE no pretende competir con estas grandes ferias de muestras. Nuestro modelo está orientado al consumidor final, mientras que estos salones son de carácter profesional. Nosotros quisimos plantear una iniciativa singular y con un ADN muy propio de Barcelona. Mezclamos el concepto feria-mercado con la parte formativa y congresual, completándolo con actividades de índole cultural y gastronómica. Se trata de una verdadera experiencia que pretende promocionar Barcelona como destinación comercial relojera a nivel internacional.

¿Qué le une con la industria relojera?

En realidad mi trayectoria profesional tiene que ver con la organización de ferias y congresos. Mi experiencia en proyectos de desarrollo económico local, trabajando para administraciones, me ha permitido quizás aportar este enfoque global y de ciudad al proyecto. Además, he tenido ocasión de visitar ferias y eventos en Munich, Madrid y Ginebra, y creo que es allí donde surgió la idea de fusión de ADN de ciudad.

¿Por qué decidió celebrar la feria precisamente en Barcelona?

Barcelona dispone de todas las cualidades que hacen de ella la perfecta capital de la alta relojería. La Ciudad Condal es una referencia a nivel mundial en el comercio de lujo, ya que posee una de las avenidas comerciales más importantes y caras de España y una de las más transitadas de Europa: Paseo de Gracia, que cuenta con 96.000 metros cuadrados dedicados a usos comerciales.

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¿Dónde se celebrará la feria y por qué precisamente allí?

El Paseo de Gracia es la principal arteria comercial premium de la ciudad, así que dónde si no. Pretendemos jugar con un formato multiespacio, un evento que compagine los eventos en espacios singulares y un itinerario por la ciudad. Este entorno nos permite incorporar unos valores adicionales al proyecto que le otorgan mucha personalidad gracias a la arquitectura y la gastronomía.

¿Barcelona Watch Experience está dirigida al público general o, más bien, a los profesionales del sector? ¿Cuál es el público objetivo del salón?

Para esta primera edición lo hemos abierto a los dos públicos. El congreso que celebramos en Casa Fuster y el mercado de ocasión están consiguiendo captar muchos inscritos profesionales. Asimismo, algunas conferencias, eventos y actividades paralelas las hemos programado para el consumidor final y el aficionado. Se trata de conseguir crear un entorno relojero durante todo un fin de semana.

¿Cuántas empresas y de qué países participarán en la edición de este año?

Contamos con 45 expositores repartidos en las diferentes plantas y salas del Palauet. Un buen número de ellos son de Barcelona, pero también tenemos reservas de Madrid, Italia, Francia y Portugal. Se trata de una primera experiencia que esperamos que en próximas ediciones atraiga a un número de expositores mayor, especialmente de Europa, pero también de Estados Unidos y América del Sur, que ya se han interesado en el evento.

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¿Qué otros eventos de ocio se prevén en el marco del salón?

Me gustaría destacar un shopping tour que hemos organizado conjuntamente con la Asociación del Paseo de Gracia y que permitirá descubrir establecimientos y productos muy exclusivos a los que quizás no tendríamos acceso a título individual.

También hemos organizado rutas turísticas con Barcelona Turismo. Aunque los eventos gastronómicos van a ser uno de los rasgos distintivos de este evento. Por un lado tenemos una cata de vinos que relacionamos con una charla sobre las fases lunares en relojería. Y con el inestimable apoyo de La Boqueria, vamos a celebrar un almuerzo gastronómico en el propio mercado, maridado con una charla de reconocidos speakers y profesionales del sector acerca de complicaciones en relojes.

Por favor, háblenos un poco sobre los expositores. ¿Habrá modelos que puedan despertar un interés particular?

El sector de relojes de segunda mano (lo que los ingleses denominan pre-owned) es una auténtica caja de sorpresas, ya que uno nunca sabe lo que va a encontrar en una feria. Puede que aparezca el reloj que llevó el primer astronauta que pisó la Luna (ciertamente, ese reloj desapareció en su día y a día de hoy aún no se ha recuperado) o una versión en acero de un modelo que solo se conocía en oro. Eso lo convierte en algo muy raro y por tanto codiciado. Ese tipo de sorpresas son las que los expositores guardan celosamente para generar expectativa y tener el máximo número de visitantes. El interés depende de cada visitante: uno puede estar centrado en cronógrafos y otro en indicadores de fases lunares. 

Foto: Archivo de prensa de Barcelona Watch Experience
www.barcelonawatchexperience.com