Boadas, el bar de cócteles más antiguo de Barcelona

Miguel Boadas Parera nació en 1895 en Cuba, adonde sus padres, catalanes procedentes de Lloret de Mar, se dirigieron como tantos otros para amasar fortuna.

Durante su adolescencia Miguel trabajó en el antiguo bar-restaurante llamado El Floridita, situado en el centro de La Habana, un local popularizado por Ernest Hemingway. En 1922, el flamante barman regresó a Cataluña, la patria de sus padres, y se dispuso a trabajar en el bar Canaletas, ubicado en Las Ramblas. Allí es donde exhibió su maestría detrás de una barra redonda, de la que en Barcelona se hablaba día y noche y la que pasó a llamarse La Piscina de Miguel. Hasta que en 1933, el señor Boadas encontró un pequeño local de tan solo 35 metros cuadrados que se encontraba en el número 1 de la calle Tallers de Barcelona. En ese local Miguel creó un bar que apodó con su propio nombre: Boadas. Hoy, casi 85 años después, Boadas es la coctelería más antigua de España e incluso de Europa. El interior del bar está intacto, en una de las paredes cuelgan cuadros de celebridades que frecuentan el bar, y la otra está llena de espejos un poco ennegrecidos por el paso del tiempo, aunque sinceramente sería una lástima cambiarlos, y al lado de la barra se encuentran las sillas que tienen más de 80 años de antigüedad. En los 35 metros cuadrados del bar Boadas todo sigue igual que en el año 1933. Paredes de madera oscura, iluminación de tonalidad pálida y cócteles exquisitos, listos para sorprender y enamorar a los que los prueben. Parece como si el tiempo allí haya pasado inadvertido.

boadas

El bar de cócteles Boadas forma parte de la lista internacional World’s Best de los mejores bares del mundo. En octubre de este año, los gerentes del Boadas junto a The Best Barcelona presentaron en la terraza del Hotel Negresco el proyecto Boadas Privé, gracias al cual se recuperó la legendaria barra redonda, que además se convirtió en portátil; y todo con el fin de “traspasar” las paredes del bar y recrear la magia coctelera del Boadas en veladas, fiestas privadas y eventos. Actualmente, el propietario del bar es Jerónimo Vaquero, quien comenzó a trabajar allí a la edad de 14 años, hoy hace 45 años. Y su head bartender es el siempre sonriente Adal Márquez, quien a petición puede crear un cóctel exclusivo para cada uno de nosotros.

Revista Rusa se dirigió al bar Boadas para poder presenciar con sus propios ojos el arte de la coctelería, sumergirse en su fantástico ambiente y entrevistar a su propietario Jerónimo Vaquero, para que nos hable acerca del pasado del local, su magia, el arte de la coctelería, la moda de los cócteles y la renacida Piscina de Miguel.

Jerónimo Vaquero

Jerónimo Vaquero

¿Cómo comenzó su carrera en el Boadas?

Mis padres eran simples trabajadores, así que no podía quedarme en casa y tuve que salir a buscar trabajo. Un amigo mío trabajaba en el Boadas y me recomendó; tenía 14 años cuando entré en el Boadas como aprendiz. Mis funciones eran encargarme de todo. Era muy interesante, pero a la vez difícil. Trabajábamos muchas horas, así que 40 horas semanales era algo impensable. Tenía que exprimir el jugo de limón, supervisar el funcionamiento de las neveras, recibir la mercancía por la mañana de los proveedores, en general, cumplir con las tareas básicas. Durante muchos años fui un estudiante sencillo pero atento. Observaba la maestría de los veteranos del Boadas y aprendía de ellos. Pero la práctica es la mejor manera de aprender. La teoría está bien, pero es detrás de la barra donde ocurre el verdadero proceso de aprendizaje. Pasé toda mi vida detrás de la barra del Boadas.

¿Es verdad que los bármanes no entienden de vinos porque sus receptores están quemados por las bebidas de fuerte graduación de alcohol?

No somos bebedores, sino catadores. Antaño, se sabía que los bármanes debido a su trabajo tomaban mucho. Pero ahora a los bármanes se les enseña a degustar. Así que no bebemos, sino degustamos. Y el vino, por otro lado, me encanta y lo disfruto mucho. No puedo autodenominarme enólogo, pero sé diferenciar un vino bueno de uno malo (risas).

¿Qué es lo más característico del bar?

Lo más característico es cómo y cuándo fue fundado, su historia y el legado que dejó Miguel Boadas. Con el tiempo Boadas logró que todos los conocedores y amantes de los cócteles que venían a Barcelona consideraran nuestro bar como lugar de visita obligatoria. Boadas es un lugar especial con una larga trayectoria, durante 83 años ininterrumpidamente aquí se han servido cócteles. Y eso que antaño en Barcelona no existía cultura coctelera. Boadas se convirtió en un lugar verdaderamente revolucionario. En los años treinta eran más populares las grandes cafeterías-pastelerías. Y nuestro bar un pequeño establecimiento donde a los visitantes se les sentaba sobre unos taburetes altos y se les servía cócteles. Un local en el que no había ni una sola mesa. En aquella época se creía que durante algún tiempo el bar estaría de moda, pero que luego la gente se olvidaría de él. Pero los años han ido pasando, y ya no solo es que nadie se olvidó del Boadas, sino que el bar se hizo famoso en todo el mundo como uno de los establecimientos más antiguos donde se sirven cócteles auténticos. Y Miguel Boadas, a su vez, logró que el bar Boadas se convirtiera en sinónimo del término cóctel. Cuando se piensa en Boadas, se piensa en cócteles. Y es que el 98% de las bebidas que servimos en el Boadas son cócteles. Naturalmente, aquí también se pueden tomar otras bebidas como el whisky, la ginebra y otras bebidas alcohólicas, pero nuestra especialidad son los cócteles.

Sabemos que a lo largo de su historia el Boadas ha sido frecuentado por numerosas celebridades. ¿Podría mencionarnos a algunas ellas y sus preferencias para las bebidas?

Personalmente para mí cada cliente es una celebridad. Siento el mismo respeto y ternura por cada uno de ellos. Y a decir verdad, en efecto, Boadas lo han visitado muchas celebridades y en más de una ocasión. Numerosos escritores españoles como Arturo Pérez-Reverte, entre otros; muchos actores y directores de cine, como Kevin Costner, Juan Antonio Bayona, Pedro Almodóvar, Javier Bardem o Elsa Pataky, y cantantes como, por ejemplo, Joan Manuel Serrat, y así podría nombrar una lista muy larga de celebridades. A todos y cada uno de ellos les gusta disfrutar de bebidas ricas y sabrosas, y aquí además se sienten cómodamente. Cuando yo aún no trabajaba aquí, el Boadas lo visitaba Salvador Dalí y también Hemingway. A Joan Miró le gustaba tomar sus copas de whisky. En general, resulta muy fácil encontrarse a celebridades en el Boadas, porque cuando estas visitan Barcelona, saben que no pueden dejar de pasarse por el Boadas. La rica historia del bar y su fama hacen su trabajo.

¿Cuál es el enfoque en el Boadas a la hora de elaborar sus cócteles: modernista o más bien respetuoso con las tradiciones?

Yo estoy a favor de que en todos lo bares en los que se sirvan cócteles clásicos los sirvan según las recetas originales. ¡Ya que por algo son clásicos! Pero muchos añaden algo de sí mismos. Nosotros, a su vez, sí que seguimos las recetas originales y el enfoque innovador solo se emplea a la hora de crear cócteles nuevos.

¿Con qué frecuencia se crean cócteles nuevos?

A diario. No disponemos de un menú como tal. En la tabla que se encuentra sobre la barra cada día ponemos varios cócteles del día. De modo que los clientes pueden pedir un cóctel de esa lista o uno clásico, o tal vez se les antoje algo exclusivo, creado por el propio barman especialmente para ellos. Siempre preguntamos a los clientes sobre sus preferencias: si les gustan bebidas fuertes, débiles, dulces, amargas, agrias… Y en base a eso surgen nuevos cócteles.

boadas

¿Cuántas denominaciones de cócteles se presentan en su menú?

Adal me está diciendo que son cerca de 1.261 cócteles. Tenemos una cajita especial en la que guardamos como si fuera una biblioteca las tarjetas en orden alfabético con los nombres de los cócteles. Aunque, los cócteles más populares, es decir, aquellos que se encargan más habitualmente y se preparan en la barra del Boadas, son cerca de 80.

¿Qué cócteles del Boadas se podrían llamar los más emblemáticos?

Los más emblemáticos son, sin duda, los que creó el propio Miguel Boadas. De hecho, es justamente cómo se llama uno de ellos: el Cóctel Boadas. En aquella época gozaban de gran popularidad los cócteles dulces. Cuando yo había empezado a trabajar aquí, todo era dulce y cremoso. Casi en todos los cócteles se empleaba el ron. Y actualmente a la gente le gustan las bebidas secas. Antes solíamos hacer mucho el cóctel Alejandra con crema de cacao. Existen dos variantes de ese cóctel: una en base de brandy y otra de ginebra. Nosotros en el Boadas hacemos el Alejandra en base de ginebra, con crema de cacao y crema de leche. También os aconsejaría degustar el Macallan Affair, preparado en base de whisky Macallan con añadido de extracto de chocolate y oro de 24 quilates. Y, por supuesto, el clásico daiquiri.

boadas-2

Por favor, háblenos de su nuevo proyecto: la barra Boadas Privé.

Por primera vez la esencia del Boadas traspasa las paredes de su mítico local para recrear toda su magia en los mejores eventos y fiestas privadas, generando toda una experiencia única e inolvidable. Boadas Privé gira en torno al legendario bar-coctelería, el más antiguo de Barcelona, por medio de reproducción de una barra redonda portátil, detrás de la cual hace más de 80 años se dio a conocer Miguel Boadas, antes de abrir su propio local.

boadas-3

www.boadascocktails.com
boadas@thebest.barcelona