Cine internacional con esencia rusa

“Un gran artista siempre posee un ideal ético. La cultura de masas no lo tiene. Si esta fuera capaz de adquirir un ideal ético elevado, el resultado sería una obra maestra”. Este principio artístico presentado por Andréi Konchalovski, formó la base de su creatividad.

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Destacado director, guionista, escritor y productor soviético, ruso y estadounidense, Andréi Serguéyevich Konchalovski nació el 20 de agosto de 1937. Su bisabuelo por línea materna fue el gran pintor Vasili Súrikov, y su abuelo, el famoso pintor soviético ruso Piotr Konchalovski. Su madre era Natalia Konchalovskaya, traductora y escritora de literatura infantil. Su padre Serguéi Mijalkov, un ingenioso poeta, autor de los versos del himno de la URSS y Rusia, y un brillante escritor de literatura infantil. Su hermano es Nikita Mijalkov, un hito del cine ruso.

Por lo general se sabe que los hijos de los grandes genios no gozan de las mismas facultades que sus progenitores, pero este hecho no se puede aplicar a Andréi Konchalovski. Desde su infancia Andréi destacaba por su buen oído y unas excepcionales habilidades musicales, algo que fue determinante en la elección de su formación. Aquí les mostramos cómo lo define el propio Konchalovski: “No era un niño consentido, como a menudo suelen ser los hijos de familias aristócratas. Por supuesto, hubo manjares y otros lujos gracias al cargo que ocupaba mi padre; pero yo estudiaba música, y había que hacerlo cada día. Odiaba esta labor, solo pensaba en cómo librarme de este terrible tormento. Mi madre literalmente me obligaba, y con el tiempo empecé a acostumbrarme”.

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Y acabé acostumbrándome. Andréi estudió piano en la Escuela Central de Música, en el Instituto Superior de Música del Conservatorio de Moscú, y finalmente en el Conservatorio Estatal de Moscú, aunque no acabó sus estudios. Konchalovski abandona sus estudios cuando se da cuenta de su verdadera vocación: escribir guiones y filmar películas.

En 1960 ingresa a la Facultad de Dirección de la Universidad Panrusa Guerásimov de Cinematografía. Y allí tienen lugar una serie de agradables coincidencias (o mejor dicho eventualidades). El curso lo imparte uno de los fundadores del cine soviético, el gran Mijaíl Romm. Durante sus estudios Andréi filma un cortometraje llamado ‘El niño y la paloma’, galardonado con un premio en el concurso de debutantes del Festival de Cine de Venecia para niños y adolescentes en el año 1962. El destino une a Konchalovski con su tocayo, el legendario Tarkovski; juntos escriben el guion para una película de culto llamada ‘La infancia de Iván’ (1962). En este filme Konchalovski hace un cameo.

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En 1965 Andréi Konchalovski acaba brillantemente sus estudios en la Universidad Panrusa Guerásimov de Cinematografía, y filma, bajo la influencia creativa del gran Akira Kurosawa, su primer largometraje titulado ‘El primer maestro’. A continuación el director se dedica al tema de los clásicos rusos: ‘Nido de nobles’ (1969) y ‘Tío Vania’ (1970), la película fue laureada con el premio Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián.

El reconocimiento internacional llegó a Konchalovski con el lanzamiento de la película musical llamada ‘Romance de enamorados’ (1974), apremiada con un Globo de Cristal, máximo galardón del Festival de Cine de Karlovy Vary. Y el Gran Premio de Cannes en el año 1979 (por la épica historia titulada ‘Siberiada’) a su vez consolidó la acreditación internacional del director. La películas de Konchalovski son conocidas y queridas tanto en Rusia como en el extranjero, y en 1980 Konchalovski obtuvo la condecoración de Artista del Pueblo de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia.

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Y repentinamente este cineasta, ya reconocido en su propio país, “inesperadamente” decide irse a Estados Unidos. Los frutos del período estadounidense de la creatividad de Konchalovski fueron películas como ‘Los amantes de María’ (1983), ‘El tren del infierno’ (1985), ‘Tiempo de amar’ (1986), ‘Vidas distantes’ (1987), ‘Tango y Cash’ (1989) o ‘Homer y Eddie’ (1990), películas en las que tomaban por honor participar estrellas como Max von Sydow, John Voight, Julie Andrews, Sylvester Stallone, Kurt Russell, James Belushi, Whoopi Goldberg, Liam Neeson, Nastassja Kinski, Eric Roberts y otros actores de renombre.

Otra de las películas occidentales de Konchalovski es la miniserie ‘La Odisea’ (1997), que se convirtió en una metáfora de su visión y su vida. Para dar vida a esta mitología homérica, el director proyecto en su película un elenco de estrellas como Armand Assante, Greta Scacchi, Irene Papas y Eric Roberts, sin mencionar a las actrices descendientes de famosos actores, como Isabella Rossellini o Geraldine Chaplin. ‘La Odisea’ no solo fue laureada en prestigiosos premios televisivos como Emmy por dirección y efectos especiales, sino que también despertó un gran interés por parte del público y se convirtió en el producto de televisión más caro del momento.

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Tanto en el formato como en el contexto cinematográfico occidental de Konchalovski se veía claramente la mística personalidad artística eslava, algo que probablemente fue el motivo por el cual el director no consiguió integrarse plenamente en el mundo de Hollywood. Más tarde Konchalovski regresa a Rusia, donde, según sus propias declaraciones, encuentra al amor de su vida. La elegida es la joven actriz Yúliya Vysótskaya, con quien contrajo matrimonio en 1998.

El amor aportó un nuevo impulso a la labor del maestro cineasta. En 2002 se estrena la extravagante historia titulada ‘La casa de los engaños’ con su esposa interpretando el papel principal y la participación del rockero canadiense Bryan Adams. El Festival de Cine de Venecia apremió la película con el Premio Especial del Jurado. En 2003 el director filma el drama histórico titulado ‘El león en invierno’, interpretado por la brillante Glenn Close, sir Patrick Stewart y el joven actor Jonathan Rhys-Meyers. Este 2014 Andréi Konchalovski volvió a ser laureado en el Festival de Cine de Venecia por el largometraje ‘Las noches blancas del cartero’, que fue galardonado con un León de Plata en la categoría Mejor director. En su último filme Konchalovski prefirió a un simple cartero ruso a actores de renombre algo que sorprendió no solo al público nacional, sino también al del Festival de Venecia, que lo aplaudió vivazmente.

¿Qué piensa el propio genio del cine acerca de estos éxitos y de su aporte a la cultura internacional? Según las declaraciones de Konchalovski, su logro más relevante es el “intento de acercarse a la comprensión. La necesidad de comprender su verdadero papel y valor en la vida. Siempre habrá una infinidad de ilusiones, pero el intento de que las ilusiones sean duraderas y no consuman tantas energías ya es un logro considerable”. Como dice el refrán: la perfección no tiene límites.