Delta del Ebro, el paraíso del arroz

La Reserva de la Biosfera y el Parque Natural de Delta del Ebro es el lugar perfecto para relajarse. Allí podrá montar en bicicleta entre los campos de arroz, tomar el sol en sus playas con bandera azul, que simbolizan pureza, practicar deportes acuáticos y degustar su excelente cocina local. Pero eso no es todo. Una gran parte del parque natural en combinación con su baja densidad de población hacen de Delta del Ebro uno de los rincones más tranquilos y apartados de la costa catalana. Es por eso que, si está cansado del ajetereo de la gran ciudad y otras preocupaciones, si lo que está buscando son espacios amplios y apartados, coja el coche y visite el Delta.

Delta del Ebro

El parque natural de Delta de Ebro está situado a 200 km de Barcelona y a 90 del aeropuerto de Reus, al cual llegan, por ejemplo, vuelos chárter de las aerolíneas rusas. Para moverse por el parque y llegar hasta él necesitará, naturalmente, un coche. El viaje desde Barcelona es de entre una hora y media a dos horas a lo largo de la costa por la autopista AP-7. Al entrar en el territorio del parque, de repente se encontrará en un camino rural, estrecho y sinuoso, uno de los muchos que hallará en este lugar. Y todo ello en medio de un mar de campos de arroz.

El paisaje allí es espectacular y no solo gracias a las campos de cultivo. El Parque Natural de Delta del Ebro es hogar de más de 300 especies de aves, incluyendo flamencos, cormoranes y garzas, así como más de 500 especies de plantas.

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El Parque Natural de Delta del Ebro es probablemente uno de los pocos lugares donde la gente convive en armonía con la naturaleza. El territorio del Delta abarca 320 kilómetros cuadrados, de los cuales 70 están sembrados de arroz. Y, de hecho, casi todo su territorio apto para la actividad agrícola se halla en uso, si no es para el cultivo del arroz, para el cultivo de repollo, patatas y remolachas. Los residentes vigilan cuidadosamente de que ni la flora ni la fauna se vea perjudicada. A la población local le ayuda la Generalidad de Cataluña, que en 1983 declaró el territorio del Delta parque nacional, y desde entonces lo conserva con esmero. Actualmente, el Delta del Ebro es el parque nacional más grande de Cataluña, y el Ebro es el río de mayor caudal que fluye por la península Ibérica, tercero con mayor delta del mar Mediterráneo. En la confluencia del Ebro con el mar Mediterráneo habitan más de 400 especies diferentes de peces. La cosecha anual del arroz es de cerca de 120 millones de toneladas, la segunda mayor producción para el país, después de Valencia.

¿Qué hay para comer?

El cultivo de arroz durante varios siglos fue y sigue siendo el principal motor económico del delta del río Ebro, el cual ha sido determinante para su paisaje. Un mar de arrozales: verdes en verano, dorados en otoño, fangosos en primavera y pantanosos en invierno. Por tanto, no es de extrañar que el protagonista de las comidas, la gastronomía y la dieta de los lugareños, sea el arroz. El orgullo de los productores locales es el “arroz bomba”, y el de los restaurantes, el hecho de que todos sus platos se preparan con cariño, utilizando productos excepcionalmente frescos extraídos o cultivados en la zona. En el Delta no solo se cultivan arroz y verduras, sino que también se pesca y se crían aves… Langostas, ancas de rana, anguilas, mejillones y una rica variedad de verduras componen un impresionante catálogo de platos de arroz. Extraño pero cierto: no importa a qué restaurante vaya, en todos ellos le servirán generosas porciones y comida casera. Aun así, le recomendamos escoger platos de arroz: paella, arroz negro, arroz caldoso, arroz con bogavante, etc.

Además, en Delta del Ebro incluso tienen su propio cultivo de ostras. El lugar se llama Roset, ¡y no tiene nada que envidiar a las ostras francesas! En la granja no solo podrá degustar y comprar este manjar, sino también observar cómo se crían las ostras.

¿Qué actividades hay?

El Parque Natural de Delta del Ebro es la segunda mayor superficie de agua de España después del Parque Nacional de Doñana y, como mencionamos anteriormente, el hábitat de muchas aves, observar a las cuales será todo una aventura. El territorio del parque cuenta con varios miradores, como por ejemplo, en las playas de Migjorn y Riumar, desde los cuales se podrán observar las bandadas de patos o el majestuoso vuelo de los flamencos. A veces, sin embargo, ni siquiera es necesario llegar hasta esos miradores. Desplazándose a lo largo de los sinuosos caminos que discurren entre los campos de arroz, podrá observar la “vida cotidiana” de las familias de patos o gaviotines, así como de las garzas reales e imperiales.

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El territorio del parque es, en general, el lugar ideal para los amantes del ciclismo. Los senderos que discurren a lo largo de ambas orillas del río desde la ciudad de Amposta hasta la isla de Buda son unas rutas muy interesantes. Otra ruta de 15 kilómetros que merece nuestra atención, rodea el perímetro de la laguna de Encañizada (l’Encanyissada). Por el camino se hallan varias torres de observación, una cabaña singular, donde se pueden adquirir productos locales, así como el museo de las aves, que se encuentra en un edificio de madera llamado Casa Fusta, que tiene más de 100 años de antigüedad. Sin embargo, conviene tener cuidado con las bicicletas en verano: el calor estival le dificultará recorrer largas distancias y disfrutar de la belleza del parque nacional.

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Por esta razón durante la época más caliente del año lo mejor es relajarse en las amplias playas de arena del parque natural. Por ejemplo, en las playas del municipio de San Carlos de la Rápita, señalas con bandera azul. Allí podrá ir a pescar. Y si lo que prefiere es ir a pescar a la desembocadura del río, pues tampoco habrá problema. Además, se ofrecen paseos por la desembocadura del Ebro. Puede comprar un billete para dar un paseo en barco de río o alquilar un navío solo para usted.

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En cuanto a los museos, el territorio del parque cuenta con la granja Molí de Rafelet, donde, por supuesto, se cultiva arroz. En esta finca se encuentra el museo del arroz y el único molino de madera en funcionamiento del Delta del Ebro. El molino fue construido en 1935, y sus descendientes, la tercera generación de la familia Margalef, se ocupan de que el proceso de producción se lleve a cabo bajo las mismas condiciones que hace 80 años. En el museo le mostrarán cómo funciona el molino y le explicarán cómo se cultiva, se procesa y se prepara el arroz.

Bien, para concluir tan solo nos queda repasar las indicaciones para su viaje al Delta del Ebro: pasear por los sinuosos caminos entre los arrozales, observar a las aves, tomar el sol en sus amplias playas, darse un chapuzón en las agradables aguas del Mediterráneo, degustar el arroz más delicioso de su vida y, cómo no, cuando se marche no se olvide de traer un poco de arroz bomba, así como el suave licor de arroz local.