El arte de hacer reir

Foto_2_За кулисами Cirque du SoleilVladímir Olshansky es actor-payaso, director de teatro y profesor. Junto con Vyacheslav Polunin fue uno de los creadores del grupo de clowns “Lizedéi”. A finales de los años 80 vivió y trabajó en los Estados Unidos para la Asociación de Payasos de Hospital, así como con la famosa compañía canadiense “Cirque du Soleil”.

Vladímir es pionero de una nueva profesión, la de clown-doctor. En 1997, con su hermano Yuri y Katerina Turi, descendiente de Alexander Pushkin, creó “Soccorso Clown”, la institución nacional de payasos de hospital de Italia. “Soccorso Clown” trabaja ayudando a pacientes con enfermedades graves y realiza programas de formación de alta calidad para especialistas en risoterapia.

Actualmente, Vladímir vive en Italia y dirige “Vice Versa Visual Theater”. Hace unos meses se publicó en Moscú su libro “El camino del payaso. Historia de la risoterapia”. En febrero Vladímir vino a Madrid con su clase magistral, y le llamé para una entrevista.

 Vladímir,  ¿en qué consiste su método de formación de los actores-clown?

El método tiene el propósito de ayudar a descubrir todos los talentos que a una persona le ha concedido Dios. Si eliminamos nuestros miedos, fobias, actitudes erróneas ante la vida, la dependencia de las opiniones de los demás y el dominio de nuestro ego, nos haremos libres. Un factor primordial que ayuda a consagrar esta idea es el amor. La ciencia del amor se convierte en la prioridad de la vida, es decir, aprender a dar sin esperar recibir nada a cambio. Esta sabiduría la adquirí en mi trabajo como payaso de hospital. De esta forma, el miedo desaparece y dejamos de depender de otras cosas. Ser payaso en un hospital es una nueva profesión que requiere ciertos conocimientos. El método está destinado no sólo a inculcar los hábitos profesionales, sino también a desarrollar cualidades ético-espirituales.

La profesión de payaso de hospital se convirtió en el trabajo de toda su familia

No exactamente. Mi ex mujer también es actriz, pero nunca trabajamos juntos en el hospital. Mi padre siempre nos apoyaba, pero tampoco trabajaba con nosotros. Es verdad que a sus 86 años salió por primera vez al escenario como clown en mi obra “Los juegos raros”. A pesar de que era coronel de la Fuerza Aérea Militar de Rusia, tenía un talento extraordinario como actor cómico. Con mi hermano Yuri llevo trabajando ya muchos años. Es actor y director, se graduó en la Academia de Arte Dramático de Yaroslavl y en la Universidad de Nueva York (dirección cinematográfica). Yuri es el director gerente de “Soccorso Clown” e, igual que yo, trabaja como clown doctor.

¿Qué es lo más importante en el trabajo de un payaso de hospital?

En el trabajo de la risoterapia se combinan dos géneros del arte dramático: el circo y el teatro. Ambos tienen sus peculiaridades que hay que dominar. Además, en el hospital las actuaciones se realizan justo delante del espectador. El pabellón, los pasillos, el ascensor, el quirófano, las salas de espera pueden convertirse en un escenario. Las cartas están encima de la mesa. Cualquier falsedad será descubierta. El payaso de hospital tiene que encontrar el camino para llegar al corazón del público y ser sincero. Solo así tendrá éxito.

En muchos países ahora se están abriendo escuelas de clowns hospitalarios donde la mayor parte de los profesores no tienen una noción sólida del arte de la risoterapia ni experiencia laboral en este género. Para frenar el proceso de devaluación de la profesión, hace tres años “Soccorso Clown” se unió a la Federación Europea de Organizaciones de Payasos de Hospital. Nosotros enseñamos asignaturas teóricas como historia del circo, del teatro y de la comedia del arte, psicología infantil, historia de la literatura cómica, y asignaturas prácticas como el trabajo con máscaras, la improvisación, la pantomima, títeres, magia, Tai-Chi y reglas de dramaturgia, entre otras.

Queremos establecer altos estándares de formación y llevar a la perfección la calidad del trabajo. No es suficiente ponerse la nariz roja y la bata blanca y pensar que ya te conviertes en payaso de hospital. Hay que saber hacerlo. Se necesita una selección rigurosa de aspirantes, los que de verdad quieran dominar esta profesión; y esta selección debe ser realizada por especialistas.

¿Cómo se crea un número escénico?

La creación de una escena cómica es un proceso bastante difícil, igual que escribir una buena obra. Una escena clásica tiene una estructura dramática perfecta. Antes de que el público vea el resultado final, se selecciona rigurosamente el material. Pero el principal árbitro son los espectadores. Puede pasar bastante tiempo antes de que la escena esté acabada. A veces los buenos números aparecen rápido, mientras que otros hay que dejarlos madurar varios años.

El trabajo en los hospitales requiere un gran desgaste de energía emocional. ¿Cómo restablece sus fuerzas?

Tenemos un sistema que nos permite evaluar la tensión psicológica. Según nuestras reglas, el payaso de hospital no puede trabajar más de tres días a la semana y no más de cinco horas diarias. Cada mes tenemos reuniones con psicólogos para hablar de las situaciones más difíciles en el trabajo. Nosotros trabajamos con pacientes con distintas enfermedades (oncológicas, entre ellas). A veces hay casos en fase terminal. Es muy difícil. Este trabajo requiere tener muchas fuerzas, emocionales y espirituales. No obstante, es un trabajo muy agradecido. Sientes que la gente te necesita. Dar es la gran felicidad.

¿Qué es lo más importante en la selección de los estudiantes?

El sentido del humor y el talento del actor. Normalmente, pedimos a un aspirante que nos enseñe unos 5-10 minutos de su material que incluya elementos cómicos. También es importante la capacidad de escuchar. El factor del ego es muy significativo: vemos si el estudiante sabe tolerar la crítica, cómo reacciona, si se ofende o no. A veces tenemos que prescindir de payasos talentosos debido a que tienen un ego demasiado grande.

¿El sentido del humor es una característica innata o se puede entrenar?

A mi juicio, se nace con él. Creo que ejercitar el sentido del humor es imposible. Es un don, no una cualidad obtenida a lo largo de un trabajo duro.

Durante muchos años vivió y trabajó en los Estados Unidos

En los Estados Unidos trabajé en la Asociación de clowns-doctores creada por Michael Christensen, un payaso y malabarista profesional de circo, cofundador de “Big Apple Circus” en Nueva York y creador del payaso de hospital como nueva profesión. En Nueva York, aparte del trabajo en los hospitales, hice varias producciones teatrales propias en los teatros de Off-Off-Broadway, como “La MaMa” y el Teatro de Funambulistas, entre otros.

¿Cómo surgió la idea de escribir un libro?

Después de 15 años de trabajo pedagógico (nuestro método de formación de payaso de hospital es reconocido como modelo en La Toscana), mis compañeros y alumnos me pidieron unificar todo el material. De ahí salió el libro “El camino del payaso. Historia de la risoterapia”, donde yo comparto mis revelaciones y experiencias. Este tema es nuevo y muchos todavía no saben nada del mismo.

Cuéntenos su encuentro con Katerina Turi.

Katerina asistió a la clase magistral de arte dramático organizado en Italia por mi hermano Yuri. Se graduó en GITIS y, a pesar de haber vivido toda su vida en Italia, habla bastante bien ruso. Su familia, los Voronzovy-Veliyamínovy, después de la Revolución vivieron exiliados en Francia. Son descendientes directos de Alexander Pushkin. Katerina es directora y administradora de “Soccorso Clown”. Sin ella no hubiese sido posible conseguir los resultados que ha logrado nuestra organización. Entre nuestros premios, hemos obtenido la medalla del Presidente de la República Italiana.

¿Quienes son los empleados de “Soccorso Clown?   

Ahora tenemos alrededor de 50 trabajadores. Son profesionales formados conforme a nuestro método. Entre ellos, tenemos a una laureada con el prestigioso premio internacional a la “Mujer del Año”, ganadores de los premios “El micrófono de oro” y “La mejor actriz joven”. Además del trabajo en los hospitales, ellos actúan en teatros, en el cine y participan en conciertos.

¿Cómo les reciben los pacientes en los hospitales de los distintos países?

Por suerte, no tenemos necesidad de aprender idiomas. El lenguaje del payaso es internacional. El habla del humor y de la broma es comprensible por todo el mundo. Charles Chaplin, por ejemplo, nos pertenece a todos. Por eso, los niños reaccionan a nuestras escenas y gags casi de la misma manera en Rusia, en los Estados Unidos o en Italia.

¿Quién suele asistir a sus clases?

Normalmente, actores de teatro, artistas callejeros y payasos de circo que quieren descubrir los secretos del arte de la risa. Además tengo otro curso “Cómo encontrar sus capacidades”, dirigido a todo tipo de gente, que ayuda a comprenderse y comprobar en la práctica que nuestras aptitudes no tienen límites. Solo hay que eliminar el miedo y la inseguridad.

¿En qué está trabajando ahora?

Estoy creando un proyecto para abrir otras sedes de “Soccorso Clown” en todo el mundo. Ayudar a todos aquellos que se encuentran en una situación difícil y que necesitan sonreír. Tenemos la intención de crear sedes en España; en Madrid y Sevilla, donde hay muchos alumnos míos que quieren trabajar con la risoterapia. El único obstáculo es la falta de financiación. Sin embargo, el beneficio de este trabajo -sonrisas de la gente- es inmenso.

 ¿Qué consejo daría a los aspirantes a esta nueva profesión?

Es necesario comprenderse a sí mismo, encontrar tu camino. El talento de un actor cómico es el elemento principal en nuestra profesión. Y, sobre todo, ser consciente de que no es sólo una profesión sino también un servicio a los demás.