Guía de La Rioja

El corazón vinícola de España

Todo gourmet, naturalista, viajero con niños o simplemente alguien que quiere convertirse en enólogo tiene sus propias razones para visitar la región autónoma más pequeña de España, La Rioja. Pero no un día de estos, sino esta misma primavera.

No hay nada mejor que viajar por las carreteras de La Rioja para darse cuenta de la singularidad de esta tierra. Paisajes de contraste que permiten tener viñedos a distintas alturas con el fin de crear pequeños microclimas: las mejores condiciones para la producción de vinos de alta calidad. Aunque La Rioja no solo es conocida por sus 500 bodegas, sino también por el ocio, su historia y la buena gastronomía.

Haro: la capital vinícola de La Rioja

El municipio de Haro es, sin duda, un lugar de visita obligatoria para todo viajero que desee comprender y conocer la historia de los mejores vinos españoles. El área de la estación es el epicentro histórico del auténtico vino riojano.

A mediados del siglo XIX la propagación de la filoxera causó grandes pérdidas en la mayoría de los viñedos europeos, convirtiéndose en la peste de los vinicultores. Por ello, los franceses tuvieron que recurrir a los vecinos. Y así la estación de ferrocarriles de Haro se convirtió en un punto estratégico debido a su proximidad con Francia. Es precisamente de Haro de donde se exportaba el mosto para la posterior producción del vino en otros países. En la actualidad, en la zona de la estación de los ferrocarriles de la ciudad se concentra el mayor número de bodegas de la región: bodegas antiguas, grandes naves industriales, así como bodegas modernas, que ofrecen visitas guiadas, durante las cuales se puede aprender todo lo relacionado con el vino: ¿cómo se fabrica el mejor vino de La Rioja; cómo se fabrican las barricas y los tinos de roble; la evolución del sector de la etiqueta del vino, y los emplazamientos donde se realiza la maceración de la vid de las legendarias cosechas riojanas. Para los habitantes de Haro el vino es mucho más que un producto, es la propia vida y patrimonio cultural del pueblo.

Para descubrir la ciudad vale mucho la pena dar un paseo por su casco antiguo y, naturalmente, disfrutar de una cata de vinos en una de sus bodegas. Entre las bodegas más conocidas se puede destacar a López de Heredia, la bodega más antigua de la ciudad con hermosos viñedos y una extraordinaria arquitectura, las tradicionales bodegas Muga o Rioja Alta, que cuenta además con un restaurante excepcional. Y para aquellos que quieran realizar una cata más tranquila, los lugareños recomiendan visitar las pequeñas bodegas como, por ejemplo, Roda o Gómez Cruzado.

El mejor museo mundial del vino (Museo Vivanco)

A finales de los años 1990 una familia de vinícolas de La Rioja decidió fundar, en el pintoresco pueblo de Briones, un museo dedicado a la cultura vinícola. Naturalmente, hubo muchos escépticos que trataron de disuadirlos de esta idea. Y actualmente, casi dos décadas después, el Museo Vivanco es considerado un verdadero icono de la cultura del vino mundial. 4.000 metros cuadrados y 6 salas dedicadas a la valiosa relación entre las personas y el vino a lo largo de más de 8.000 años de historia. Y todo con un propósito: educar, enseñar, distribuir e interactuar con el vino como con un elemento de la civilización. La colección de la vid del museo cuenta con 220 variedades de todo el mundo.

Yuso y Suso

El viaje de regreso a los orígenes de la región incluye varios puntos de visita especiales: los antiguos monasterios de Yuso y Suso en San Millán de la Cogolla. En noviembre de 1977 en San Millán de Suso se celebró el 1.000 aniversario del nacimiento de la lengua española. Fue precisamente allí donde en el siglo X se creó uno de los primeros manuscritos en lengua castellana: las Glosas Emilianenses. Por ello, la lengua es el leitmotiv de las visitas a los monasterios. Sin embargo, no se trata de algo aburrido. Los paseos por los monasterios se convierten en unas entretenidas epopeyas gracias a las leyendas, los cánticos e historias, cuyos protagonistas son los propios monasterios, declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO en el año 1997.

El lugar donde vivieron los dinosaurios

La parte sureste de la región será, sin duda, el punto del viaje más interesante para los niños, ya que cerca de los municipios de Enciso, Munilla, Igea y Cornago se han encontrado cerca de 3 millones de huellas de criaturas prehistóricas. Hoy en día en este territorio se realiza una fascinante ruta, durante la cual los más pequeños podrán ver dinosaurios a través de sus réplicas. Y las huellas reales de dinosaurios servirán para dar rienda suelta a su imaginación y transformar este tour en una aventura asombrosa. La ruta termina en el parque temático Barranco Perdido, dedicado al período jurásico, en el cual la familiarización con los habitantes prehistóricos de la región se convierte en un juego emocionante y sirve además de clase de historia.

Alta gastronomía de La Rioja

La Rioja no decepcionará a los gourmets más exigentes, ya que cuenta con excelentes restaurantes donde se crean y sirven platos únicos. Los puntos principales del mapa gastronómico de la región son: Casa Toni (San Vicente de la Sonsierra), donde los platos incorporan recetas tradicionales y un enfoque moderno; El Portal de Echaurren (Ezcaray), el primer restaurante en la historia de La Rioja en ser galardonado con una estrella Michelin; Alameda (Fuenmayor), donde se prepara la mejor carne, y, por supuesto, el restaurante Venta Moncalvillo en Daroca de Rioja, donde residen poco más de 50 habitantes. Este es el segundo restaurante de la región señalado con una estrella Michelin. Asimismo, el restaurante cuenta con una bodega reconocida por Wine Spectator como una de las mejores del mundo. Allí se presentan más de 700 denominaciones de vinos.

Hoteles inusuales de La Rioja

Hace tiempo que La Rioja se convirtió en un auténtico lugar de peregrinación para los amantes de la arquitectura y el vino, gracias a las bodegas de Santiago Calatrava Valls y Philippe Mazières, así como la tienda de vinos en forma de frasca de Zaha Hadid en Haro. Así que no es de extrañar que los hoteles-maravilla se encuentren precisamente allí.

Hotel Marqués de Riscal. La bodega Marqués de Riscal, situada en la localidad de Elciego, goza de gran popularidad entre los turistas no tanto por el vino como por su hotel, diseñado por el arquitecto Frank Gehry, autor del edificio del Museo Guggenheim de Bilbao. El arquitecto es conocido por su creación de edificios que parecen estar derrumbándose, y el hotel del vino tampoco podía ser para menos: con un tejado bizarro hecho de acero plateado y titanio dorado rosa-oscuro. El vino Marqués de Riscal tiene una etiqueta de color plateado con una malla dorada que envuelve la botella, y los detalles de color rosa-oscuro representan el vino.

Hotel Viura. Este hotel de diseño parece un apilamiento de unos cubos imperfectos brotados de los viñedos de La Rioja. Dentro del hotel Viura todo está dedicado al diseño contemporáneo y al mundo del vino: la madera sin tratar evoca la imagen de las barricas de vino, las puertas de las habitaciones parecen estar numeradas con tiza y letra apresurada y los destellos de los espejos del color del vino avivan el pálido minimalismo del interior. Asimismo, el hotel cuenta con una excelente bodega.

Hotel Eguren Ugarte. El hotel se encuentra situado en el territorio de la mismísima bodega, donde para todos los huéspedes se organizan excursiones gratuitas con cata de los mejores vinos de la región incluida. Todas las habitaciones están decoradas en tonalidades cálidas y cuentan con pavimentación de madera, grandes ventanales y terrazas.

En La Rioja el vino no es una simple bebida, sino todo una cultura. Allí la vida gira en torno a este producto. Y aunque usted no sepa nada acerca del vino o simplemente no le agrada, La Rioja y el enoturismo de la región hallará el camino hacia su corazón.

Foto:Archivo de prensa de La Rioja Turismo