JICKY de GUERLAIN: El aroma del amor no correspondido

En el vasto mundo de las fragancias hay perfumes y colonias especiales, dignos de considerarse leyendas del aroma. Jicky de Guerlain es, sin duda, uno de ellos. Entre otros motivos, porque es el primer perfume del mundo unisex y el prototipo de muchos perfumes modernos. Aimé Guerlain lo creó refiriéndose explícitamente a los hombres: formas sobrias al estilo de un bote medicinal con tapón de corcho como si fuera uno de champán. Y por encima de los acordes de fragancias florales ligeras, predominan fuertes “toques de copa”. Sin embargo, de una u otra forma, consiguió que encantara a las mujeres. Precisamente así, Jicky se convirtió en un perfume revolucionario, conectando por primera vez los toques naturales con los sintéticos. De hecho, Jicky es considerado el primer perfume “moderno”.

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La casa Guerlain fue fundada en 1828 por Pierre-François-Pascal Guerlain y es, desde hace mucho tiempo, una leyenda de la industria del perfume. Poco después de su creación, se convirtió en el proveedor oficial de un gran número de familias reales europeas. Después de la muerte de Pierre-François Guerlain, su hijo Aimé pasó a encabezar la firma. Y su primera fragancia Jicky, hecha en 1889, causó una gran sensación.

Hay dos versiones que narran el porqué Aimé Guerlain decidió nombrar a su primera creación Jicky. La primera es una historia de amor. Guerlain, con 27 años de edad, se enamoró de una joven británica llamada Jicky mientras estudiaba en Inglaterra. Pero ella no correspondió a sus sentimientos y no quiso acompañarle a París. El dolor de la separación le rompió el corazón para siempre. Guerlain no pudo olvidar a Jicky y creó esta fragancia, convirtiéndose en la esencia de sus ilusiones frustradas.
La segunda versión es mucho más prosaica y cuenta que “Jicky” fue el sobrenombre del sobrino de Aimé, Jacques Guerlain. Fuese como fuese, Aimé Guerlain revolucionó el mundo de la perfumería.
Antes del advenimiento de Jicky, los perfumistas preferían crear esencias simples y comprensibles, con toques limpios y fácilmente reconocibles. Utilizaban esencias florales de rosa, violeta, mimosa, jazmín o lavanda. Pero Guerlain añadió la sintética a la naturaleza, con toques de cumarina y vainilla, combinados con toques de almizcle. Como resultado, Jicky de Guerlain se convirtió en el primer aroma con componentes “complejos”, mucho más difíciles de reconocer.

Jicky es considerado el primer perfume donde apareció la “pirámide”, tres toques de olor que se abren con el tiempo: el inicial, el corazón y la base. En la versión original de Jicky había cítricos con acordes de limón, bergamota, mandarina y romero. En el corazón del olor de la fragancia resaltaban los toques de cumarina, lavanda, raíz de lirio, jazmín y albahaca, completando la composición los intensos aromas de sándalo, almizcle, vainilla, especias y palo de rosa. Su olor es lánguido e inquieto al mismo tiempo, muy íntimo y delicado, y su persistencia, extraordinaria. Este perfume requiere ser “aristocrático”. No podemos imaginarnos estar perfumados con Jicky sin ir vestidos elegantemente, llevar un bonito peinado y una manicura a la altura de las circunstancias. Hoy en día, no solo encontramos Jicky en el perfume (que cuesta alrededor de 300 euros por 7,5 ml), sino también l’eau Jicky y la colonia Jicky. No importa la concentración de este aroma, lo más importante es que todavía podemos sentirlo 125 años después de su creación.
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