La diplomacia como estilo de vida

IMG_0319 (1)Yuri Petróvich Korchagin, embajador extraordinario y plenipotenciario de la Federación de Rusia en España y Andorra, en su entrevista con ‘Revista Rusa’ revela las peculiaridades de su trabajo, comparte impresiones sobre el fútbol español y cuenta acerca de las actividades que se celebrarán en el marco del próximo 2015, año de la lengua rusa en España.

Yuri Petróvich, usted se graduó en la Universidad Nacional de Amistad de los Pueblos, especializándose en historia, ¿cómo decidió dedicarse a la actividad diplomática?
A la dimplomacia suelen ir personas que obtuvieron formación en humanidades. A mí siempre me gustaron las relaciones exteriores y los idiomas. Las circunstancias hicieron que se presentara un puesto vacante en la embajada rusa en un país extranjero, yo envié mi solicitud y me respondieron, ofreciéndome ir dentro de unos dos o tres meses. Tengo que decir que para este trabajo tuve que sacrificar mi carrera científica, pues en aquel momento ya estaba ingresando en el programa de doctorado e iba a ser científico.

¿Cuáles son las mayores dificultades que pueden tener nuestros compatriotas quedándose a vivir en España?
Cuando una persona decide cambiar de país, por supuesto, tiene que afrontar muchas cosas nuevas. En primer lugar, está el idioma. Principalmente la gente se agobia porque no dominan bien el español, por lo tanto a muchos les resulta difícil ubicarse. Creo que si una persona toma la decisión de ir a vivir fuera, antes que nada, tiene que preocuparse por obtener por lo menos el nivel básico de la lengua extranjera. En segundo lugar, el proceso de la adaptación y la búsqueda de una vivienda son indispensables, respetando la regulación oficial que supone la firma de papeles y la comparecencia a entidades burocráticas. Por lo tanto, para afrontar dichas situaciones, hay que estar preparado, estudiar previamente las normas jurídicas. También es muy importante saber para qué uno va a vivir a otro país: si viaja en búsqueda de sol, de un clima estupendo, sin ninguna duda en España lo encontrará. Pero garantizarle a uno que será más próspero y mejorará el nivel de su vida es difícil, el éxito ya depende de una serie de factores.

Según su opinión, ¿cuál es la imagen del ruso en España?
Los rusos y los españoles hemos empezado a conocernos mejor los unos a los otros hace poco. Ahora en España viven 63 mil de nuestros compatriotas, pero la cantidad de los inmigrantes rusos creció solo en los últimos veinte años. Según mis observaciones, hay una buena tendencia: afortunadamente esta imagen algo grotesca del turista ruso de inicios de los 90, cuando una persona tenía dinero, pero, lamentablemente, ninguna cultura y con un comportamiento que, a veces, dejaba que desear, y no era algo habitual en España. Habitualmente, un ruso en España es un representante de una sólida clase media, gente de familia que no solo quiere disfrutar de la playa, sino también ver sitios históricos, visitar museos, enseñar a sus hijos otra cultura. Quitando algunas excepciones, los españoles tienen la siguiente imagen de un inmigrante ruso: educado, tranquilo y con una familia. Una persona que comparte los valores de los europeos occidentales y respeta el país en el que ha venido a vivir.

¿Cree que el carácter ruso y el español son afines?
Sí, estoy convencido de que hay muchos rasgos parecidos entre los rusos y los españoles. Sobre todo, está la cordialidad, la curiosidad por conocer mejor a su interlocutor, y la hospitalidad. También creo que los españoles, al igual que los rusos, tienen una percepción distinta de lo espiritual y de lo material. Me parece que en los países del norte de Europa, se da mucho más peso a la parte material de la vida. Pero lo que a nosotros, los rusos, nos une con los españoles es, valorando también las cosas materiales, saber apreciar lo espiritual, percibir la vida con más amplitud a la hora de buscar una forma de ser feliz.

Según la estadística, la mayor parte de los rusos se establecen en la costa. ¿Existen diferencias entre el proceso de adaptación en las grandes ciudades, como Madrid y Barcelona, y en la costa?
Si usted es una persona que necesita constantemente nutrirse culturalmente, por supuesto, tendrá que apostar por Madrid o Barcelona, que ofrecen una vida dinámica y cosmopolita. En las ciudades más pequeñas de la costa la vida tiene sus temporadas: en invierno muchos hoteles están cerrados, hay poca gente. Si usted no tiene muchas pretensiones, podrá adaptarse allí también. Me gustaría señalar una peculiaridad: cuando me encuentro con alcaldes de distintas ciudades, muy a menudo me dicen que los rusos que vienen a España viven en contacto directo con los nativos, no quieren aislarse. Esto significa que los rusos más que otros extranjeros tienen la habilidad de integrarse con bastante rapidez a un nuevo entorno.

En una de sus entrevistas usted mencionó que cada embajador tiene su forma de llevar el trabajo, ¿qué es lo que le distingue de sus predecesores?
Trato de no limitarme al trabajo analítico del despacho. Procuro no solo resolver problemas en la capital (aunque aquí hay mucho que hacer), sino combinarlo con el trato personal, viajar por todo el país. Quiero saber más sobre el país donde trabajo y represento a mi patria, conocer a los dirigentes, los empresarios y, en general, a la gente de cada región de España. Frecuentemente acepto invitaciones de nuestros compatriotas que organizan distintos festivales, semanas del idioma ruso y del teatro por todo el país. Por ejemplo, hace poco estuve en Tarragona donde se celebró una fiesta infantil. El establecimiento de contactos directos fomenta buenas relaciones entre, por ejemplo, las universidades rusas y las españolas.

Para los rusos todavía sigue siendo actual el tema de la abolición de los visados de turista y la homologación de los permisos de conducción. ¿Hay algunos avances para resolver estos asuntos?
Indudablemente, este tema es muy importante. Por supuesto, la homologación de los carnés ayudaría a nuestros compatriotas en su proceso de adaptación. No existen graves impedimentos para firmar el convenio. Existen algunos aspectos de carácter excepcionalmente técnico que están todavía sin aprobación, pero seguramente dentro de poco tiempo estarán resueltos. Con los visados el asunto es más complicado. Lamentablemente, nuestros colegas europeos no están dispuestos a suprimir los visados para los turistas rusos. A pesar de que en Europa hay varios países influyentes que están a favor, el diálogo ha sido tenso. Por ahora, Bruselas ha comunicado que la continuidad del diálogo se hará bajo las recientes sanciones.

Sin ninguna duda, su agenda es muy apretada, ¿hay algo de lo que tiene que privarse? ¿Cómo prefiere pasar su tiempo libre?
Entre las funciones de un embajador está el estudio de una gran cantidad de documentos, de un inmenso conjunto de información que hay que dominar. Por lo tanto, he de confesar que a veces no tengo tiempo para leer un libro simplemente por placer. Trato de buscar huecos en mi agenda para la lectura, y leer varios libros al mismo tiempo; muy a menudo yendo de un sitio al otro. Ahora, por ejemplo, leo las memorias de Carl Gustaf Mannerheim y releo París era una fiesta de Hemingway.

El pasado abril, en Valencia, se celebró el Global Russia Business Meeting 2014. ¿Cuáles son los rendimientos que permite tener la realización de estos eventos?
Creo que cualquier foro es eficiente si la gente viene para establecer contactos, y no para hacer turismo. Y, efectivamente, cuantos más eventos de este tipo se organicen, mejor. Dicho evento va dedicado a las economías emergentes: India y China, entre otras. Este año el foro fue dedicado a Rusia, y por primera vez se celebró en España. Asistió el presidente de la Comunidad Valenciana y el alcalde de Valencia. La organización tuvo un alto nivel, por lo tanto el cuerpo de los participantes también tuvo mucha seriedad. Habitualmente a estos eventos invitan a empresas de renombre y con prestigio. Cuando un evento es de alta calidad, esto da una señal para los empresarios, tanto rusos como españoles, de que allí podrán encontrar un socio serio.

El año 2015 será el año dual del idioma ruso y del español, ¿cuáles son las actividades que se están preparando en este marco?
En este momento nosotros, junto con la parte española, estamos elaborando un programa de actividades. En España hay una tradición muy bonita de celebrar el aniversario de Cervantes con lecturas de Don Quijote de la Mancha. Por ejemplo, este año yo mismo participé en una lectura: pasé por una cola y después, junto con escolares, sus padres y todos los que querían participar, leí un fragmento de esta obra inmortal. Dicha experiencia es muy interesante, incluso en el Ministerio de Cultura estaban examinando la posibilidad de inaugurar lecturas similares y celebrarlas el próximo año en Rusia. Actualmente se están preparando una serie de eventos por toda España. Así, en septiembre de 2015, en Granada, se celebrará el congreso de la Asociación Internacional de Profesores de Lengua y Literatura Rusas. Incluso también les diré que el próximo 2016 se planea celebrar el año del turismo ruso y español. Se puede conocer el programa completo de todos los eventos que se organizarán en Rusia y España a través de la página web de la embajada que aparecerá próximamente.

¿Le gusta el deporte? ¿Qué opina del fútbol?
Me gusta mucho el tenis y la natación. Hace tiempo que ya no juego al fútbol, ahora soy espectador. Efectivamente, el fútbol español es una maravilla, es muy bueno. No solo los partidos, sino el ambiente en sí. Es un fenómeno, una gran fiesta que deja impresionados a todos sus participantes, como los fuegos artificiales.

Hasta ahora, ¿en qué considera que ha obtenido más éxito?
En el plano profesional, diría que en todos los países donde trabajé como embajador (Colombia, Argentina y Paraguay) las relaciones se desarrollaron positivamente. Por supuesto, es un resultado de todo el equipo con el que yo estaba trabajando, pero puede que haya sido mi aportación también. Aunque creo que la contribución más importante todavía está por venir.