La Fábrica Imperial de Porcelana Rusa

La Fábrica Imperial de Porcelana, fundada en 1744 en San Petersburgo por Isabel I, la hija del zar Pedro I de Rusia, es la más antigua de Rusia y la más importante en contribución a la tesorería del arte nacional y mundial. Se trata de una de las pocas empresas que lograron sobrevivir a las guerras y revoluciones, eras históricas al completo, escribiendo sin parar en los anales de la historia.

La porcelana artística de la empresa siempre ha sido considerada un regalo muy caro y de lo más refinado a nivel estatal. Los coleccionistas de todo el mundo se apresuran enérgicamente en adquirir sus piezas. Algunas de las colecciones de la porcelana imperial se albergan el Hermitage, el Museo Estatal Ruso, Tsárskoie Seló, Peterhof, el Museo Estatal de Historia de Moscú, así como en el Museo de Victoria y Alberto de Londres, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y el Museo Nacional de Finlandia. ¡Los artículos de la Fábrica Imperial de Porcelana junto a las obras de la joyería de Carl Fabergé constituyen un verdadero tesoro nacional para Rusia.

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El «oro blanco» de Dmitri Vinográdov

Durante más de un siglo y medio la Fábrica Imperial de Porcelana le pertenecía a la dinastía gobernante de los Románov, proporcionando artículos de porcelana más refinados a la familia imperial y su séquito. El encargo más importante de la empresa fue el encargo de Catalina II, de un juego de vajilla de lujo que se compone de más de mil piezas. Los maestros sorprendían al mundo entero con sus logros en el campo de la porcelana y la pintura, creando ramos de flores de porcelana o plasmando sobre los platos y floreros las pinturas de los artistas europeos más famosos. ¿Cómo lo hacían? ¿Gracias a quién ha logrado la fábrica el reconocimiento mundial? Dmitri Ivánovich Vinográdov (1720-1758), así es como se llamaba el talentoso científico ruso que, mientras trabajaba en la fábrica imperial de porcelana, desveló el secreto de fabricación del «oro blanco», hasta entonces solo conocido en China.

La composición de esta porcelana se acercaba a la porcelana china, y no cedía en calidad a la sajona. Fue precisamente Dmitri Vinográdov quien hizo la primera descripción científica en la historia de la producción de porcelana, cercana a los últimos conceptos de la química de cerámica. Incluso hoy en día, en la fábrica se aplican las tecnologías de producción de porcelana clásica sólida desarrollados ya a mitades del siglo XVIII.

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Dmitri Vinográdov nació en el año 1720 en Súzdal. Su padre lo envió a estudiar a Moscú, a la Academia Eslavo-griego-latina. Fue entonces cuando el niño, de 13 años de edad, conoció a otro futuro brillante científico ruso, de 19 años de edad, Mijaíl Lomonósov; y a pesar de la diferencia de edad, los chicos se hicieron buenos amigos. Tres años más tarde ambos, junto a otro estudiante, fueron enviados como los estudiantes más dotados a estudiar la ciencia de la minería en Alemania.

Al regresar a casa Vinográdov superó con sobresaliente el difícil examen de minería del Colegio de Minería de Rusia, organismo rector de la industria minera de Rusia, obteniendo así el título oficial de «bergmeister» (ingeniero de minas). El presidente del Colegio de Minería de Rusia, V. S. Reiser ha declarado que de todos los maestros extranjeros no conoce ni a uno solo que supere en conocimientos a Dmitri Vinográdov. Pero el destino de Dmitri no quiso que trabajara en esta especialidad: en noviembre de 1744 le llegó un comunicado de parte de las autoridades por el que el joven científico era requerido para otro asunto, un asunto de importancia nacional. Consistía en la organización de la nueva producción de porcelana en Rusia…

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Vinográdov llevó a cabo una investigación acerca de materias primas y la composición de porcelana, anotando fórmulas y recetas de forma encriptada con el fin de mantener el secreto de Estado. Trabajó mucho, con diligencia y honestidad.

Y consiguió algo que hasta la fecha no habían conseguido ninguno de los maestros europeos. Solo Böttger podría compararse con él, el inventor de la porcelana de Meissen; pero sus fórmulas eran completamente diferentes.

Tristemente, el ilustre y respetado en todo el mundo científico Dmitri Vinográdov jamás llegó a recibir ni un solo premio en vida. Es más: recibió un trato injusto y, al final de su corta vida, fue encadenado al horno por orden de la emperatriz, sin posibilidad de salir de la fábrica, para impedirle desvelar la composición del «oro blanco» que había inventado.

Dmitri Ivánovich Vinográdov murió a los 38 años de una enfermedad desconocida. Ocurrió el 25 de agosto de 1758. Fue enterrado en el cementerio Farforovskaia de San Petersburgo. No había nadie que cuidara de su tumba, así que acabó perdiéndose en aquel entonces, en el iluminado siglo XVIII.

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La propaganda de la porcelana en la URSS

Durante el período soviético la empresa, como muchas otras, fue rebautizada a gusto del gobierno, así que la fábrica pasó a llamarse la Fábrica de Leningrado de Porcelana.

Y lo que se fabricaba allí era la «porcelana de propaganda», nacida de la revolución. Puede parecer gracioso, pero eran piezas únicas de arte decorativo, que reflejaban con bastante precisión la actualidad del momento.

Con la porcelana de los años 1920 están relacionados nombres como Chejónin, Schekotíjina, Danko, Kuznetsov, Dobuzhinski, Petrov-Vódkin, Tátlin, Malevich y Kandinski. A principios de los años 1930, se creó en la fábrica un nuevo estilo de producción: el soviético. Habiendo conservado su estilo clásico, los artículos iban adquiriendo nuevas siluetas, acordes con la actualidad. Las estatuillas de porcelana, por ejemplo, eran de obreros, campesinos, soldados, atletas… La porcelana soviética era un reflejo de la cultura y la forma de vida de la sociedad y de los cánones clásicos del arte de este período.

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A finales de los años 1960, mediante una nueva tecnología desarrollada, se llevó a cabo por primera vez en Rusia la producción industrial de artículos de porcelana de pared delgada de China. Estos objetos poseían unas propiedades únicas por su blancura y delgadez, su «transparencia» y sonoridad, recordando a la famosa antigua porcelana china llamada «cáscara de huevo». Por tradición, la empresa continuó pintando a mano todos sus artículos con el uso de pinturas especiales de gemas raras y digitalizando en oro, y «cubriendo» el cobalto con uso de pintura de paisaje vidriado, tecnología introducida en la Fábrica Imperial de Porcelana en el siglo XIX.

Imperial Porcelain en la actualidad

Actualmente, la Fábrica Imperial de Porcelana (nombre histórico recuperado en 2005), bajo el nombre de Imperial Porcelain continúa con la tradición de crear la más fina porcelana de élite para la decoración de interiores y festines, un símbolo de riqueza y prestigio, así como piezas únicas que los coleccionistas de todo el mundo se apresuran en adquirir. Los trabajos de los artistas famosos de la planta, como Afanásieva, Petrova, Olévskaia, Shuliák, Sókolov, Chárina, Zhúkova o Tsvetkova son auténticas obras de arte, no se puede llamar de otra forma al ingenioso trabajo de imaginación que han realizado. Son capaces de transformar con gran habilidad cualquier tema, motivo abstracto u ornamento étnico en una composición decorativa expresiva, un artículo del arte de la porcelana.

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Actualmente, la empresa de porcelana, como a lo largo de su historia, es muy apreciada en el ámbito estatal. Así, por ejemplo, la vajilla «Peterhof» decoró la recepción ceremonial de los jefes de Estado en la celebración del 300 aniversario de San Petersburgo, «Paseo por Peterhof» fue presentado como un regalo al presidente Vladímir Putin por parte de la gobernadora de la ciudad del Nevá, el «acantilado del Volga», creado para la cumbre de Rusia-UE celebrada en Samara. Todas las piezas estaban hechas de acuerdo con las más altas tradiciones de la técnica de las composiciones ornamentales, el punto más fuerte de la porcelana rusa imperial. Y, por supuesto, los expertos declaran que como obra de arte, la porcelana rusa es un hermoso objeto de inversión, puesto que resulta imposible falsificarla.

La Fábrica Imperial de Porcelana ha producido más de dos mil artículos. Durante las últimas décadas, una de las colecciones de vajilla más solicitadas ha sido la «Red de cobalto», galardonada con una medalla de oro en la Exposición Universal de Bruselas. A los clientes les gustan mucho las piezas hechas a partir de trabajos de artistas populares de Rusia como Vorobiévski y Riznich, académico de la Academia de las Artes, Slavin, diplomado de la Academia de las Artes y la Cuadrienal Internacional en Erfurt, Olévskaia, Petrova, Afanásieva y Shuliák, entre otros.

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En la actualidad la producción de porcelana emplea no solo los métodos tradicionales, sino también la más moderna tecnología de modelado 3D, que permite recuperar réplicas de la porcelana histórica. Así, por ejemplo, se ha restaurado la famosa vajilla ceremonial de la primera mitad del siglo XIX, llamada «Alejandría», encargada por Nicolás I como regalo a la emperatriz Alejandra Fiódorovna en el año 1828.

El valor artístico de la porcelana imperial se ha incrementado aún más cuando la colección del museo de la fábrica, fundada en 1844, a la que pertenecen artículos de mitades del siglo XVIII, así como trabajos contemporáneas de artistas, pasó a estar bajo el patrocinio del Museo Estatal del Hermitage y el museo a su vez, sin cambiar su ubicación, se ha convertido de esta forma en una tesorería cultural del mundo.