La Pedrera, la última obra de Gaudí

El edificio de seis plantas de la Casa Milà en Paseo de Gracia de Barcelona es el último proyecto comercial del arquitecto catalán Gaudí. La casa fue construida durante el periodo de 1906 a 1910 por encargo de la pareja Pere Milà y Roser Segimon i Artells. El edificio posee los característicos trazos de la obra de Antoni Gaudí: modernismo, cuidado por los detalles e inexistencia de líneas rectas. En 1984 la Casa Milà, así como el Parque Güell y el Palacio Güell, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En la actualidad, la Casa Milà, también conocida como La Pedrera, pertenece a la Fundació Catalunya-La Pedrera, responsable del mantenimiento del edificio y la coordinación de las actividades museísticas y de exposición de la casa. Revista Rusa ha tenido la oportunidad de poder conversar con la historiadora de arte y curadora de la casa Sílvia Vilarroya acerca de por qué la casa pasó a llamarse La Pedrera, sus espacios abiertos al público y las sorpresas que nos esperan en la Casa Milà.

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¿Qué diferencia a La Pedrera de otros edificios de la época modernista?

El modernismo fue, más allá de una corriente estética, una corriente ideológica con una firme vocación de modernidad. Las nuevas formas e ideas arraigaron con fuerza en Barcelona, donde la construcción del Ensanche dio lugar a un fuerte crecimiento de la construcción y sus industrias subsidiarias. Se puede decir que en el modernismo catalán cada edificio tiene su propia singularidad. Aunque, a diferencia de sus contemporáneos, Gaudí buscaba soluciones estructurales nuevas, mientras que los otros arquitectos seguían el esquema constructivo tradicional sin evolucionar en sus formas constructivas.

De hecho, por sus propuestas artísticas y técnicas La Pedrera ha sido considerada una obra de ruptura, fuera de los esquemas de su tiempo, una rara avis dentro del propio modernismo y especialmente anticipadora en relación con la arquitectura del siglo XX, una obra única, de estilo ecléctico y sin clasificar, en definitiva, la esencia de su arquitectura.

Se sabe que la Casa Milà fue la última obra famosa de Antoni Gaudí. ¿A qué se debe?

En su plenitud profesional, a los 54 años, después de haber conseguido un estilo propio e independiente respecto a los estilos históricos, Gaudí proyectó la que se convertiría en su última obra civil y, a la vez, en una de las más innovadoras en los aspectos funcionales: en la distribución de los espacios, en el sistema estructural y en los métodos constructivos y ornamentales.

Fue el último encargo que aceptó, ya que quería dedicarse de pleno a la construcción del Templo de la Sagrada Familia.

Desde su punto de vista, ¿qué parte de la casa es la más interesante desde el punto de vista arquitectónico y la complejidad de su edificación?

La planta del desván, que alojaban los lavaderos y los tendederos, presenta una solución estructural construida a base de doscientos setenta arcos catenarios de ladrillo visto de diversas alturas, que configuran un espacio aislante del edificio y que determinan a la vez los diferentes niveles de la terraza. Siguiendo la tradición del desván catalán, propio de las masías y las casas solariegas, Gaudí situó un espacio de protección del edificio, una cámara aislante que preparó tanto para proteger el edificio del calor veraniego como para evitar el frío del invierno, pero en lugar de construirla con los sistemas tradicionales de paredes y vigas, aplicó los arcos catenarios.

Su edificación no es precisamente compleja, sino que destaca precisamente por su sencillez. Lo sorprendente es la solución que Gaudí busca para un espacio tan grande y que debe sostener todo el peso de la terraza. Su racionalidad es producto de un profundo estudio de los arcos góticos, de las bóvedas a la catalana y de la forma que adoptan las cadenas cuando cuelgan de sus extremos.

El arco catenario se apoya sobre sí mismo y no necesita contrafuerte, permitiendo un perfecto reparto de las cargas, no tiene puntos de tensión y hace trabajar los ladrillos a compresión, transformando el arco en una estructura unirresistente, evitando así también el sobrepeso sobre las plantas inferiores de las viviendas.

foto: Jordi Play

foto: Jordi Play

Sabemos que los barrotes de los balcones que emulan a las plantas no fueron forjados por Gaudí. ¿Quién los hizo?

Gaudí diseñaba cada elemento del edificio, pero la ejecución iba a cargo de grandes talleres de artesanos y las diversas industrias artísticas que contribuyeron al rápido arraigo del modernismo en nuestro país.

Las complejas y expresivas rejas de hierro fueron elaboradas en los talleres de los hermanos Badia en Barcelona, donde Gaudí dirigió personalmente los trabajos de la forja. De entre los restos de chatarra de desguace, seleccionaba aquellos elementos que le podían ser más útiles y, de una manera muy ingeniosa y artística, combinaba planchas, barras, cadenas, en una acumulación insólita, pero realmente eficaz, como complemento de la arquitectura y como aportación ornamental.

En realidad emulan formas abstractas (puede que se parezcan a algas), pero también hay elementos figurativos como una máscara y un pájaro.

¿Es verdad que al principio la opinión de los barceloneses sobre la casa no era muy buena, y que por ello se la apodó como La Pedrera por su irregular y pesada fachada? Por favor, cuéntenos la historia relacionada con el nombre actual del edificio.

Gaudí fue sin duda un adelantado a su tiempo, admirado, pero criticado por parte de la sociedad. Denominada oficialmente Casa Milà —por haber sido una iniciativa inmobiliaria de esta familia (matrimonio de Pere Milà y Roser Segimon)—, popularmente es conocida con el sobrenombre de La Pedrera (cantera de piedra), que alude irónicamente a su aspecto externo, muy parecido al de una cantera abierta.

La singular estructura de la Casa Milà, La Pedrera, y la relación entre Antoni Gaudí y Pere Milà, el propietario, fueron objeto de burla y escarnios públicos y caricaturizados en numerosas publicaciones. La Pedrera fue el blanco favorito de los chistes publicados en revistas satíricas de la época, llegando a equipararla con un gran aparcamiento futurista de zepelines o con una mona de Pascua, por ejemplo. En general, la población de aquellos años se manifestaba contra todo lo que el modernismo representaba.

Foto: Xavi Padrós

Foto: Xavi Padrós

¿Cómo y cuándo fue posible transformar el edificio en un museo?

Fue posible tras la adquisición del edificio a fines de 1986, por Caixa Catalunya, que inició al año siguiente las obras de restauración, concluidas en 1996. El objetivo fue siempre su preservación y su apertura al público como centro cultural.

Actualmente es la Fundació Catalunya-La Pedrera la propietaria y encargada de la gestión y mantenimiento del edificio para ofrecerlo a la sociedad en su máximo esplendor. La totalidad de los ingresos que se obtienen de las visitas se destinan a los múltiples proyectos sociales, culturales, educativos y medioambientales que lleva a cabo la fundación y que en el año 2015 beneficiaron a más de 365.000 personas.

¿Qué espacios están abiertos actualmente para la visita de los turistas?

La visita a La Pedrera de día engloba dos espacios museísticos diferenciados: el Espai Gaudí y El Piso de La Pedrera, que junto con los patios —el de la calle Provenza y el de Paseo de Gracia—, la sala de exposiciones y la azotea, configuran la visita al edificio. El Espai Gaudí, situado en el desván, ofrece una visión amplia de su obra, mostrando los rasgos más básicos de su manera de entender la arquitectura, eminentemente visual y empírica, a través de maquetas, audiovisuales y objetos. El recorrido del espacio se divide en siete ámbitos, uno de los cuales está dedicado íntegramente a La Pedrera. El piso de La Pedrera recrea el piso y la vida de una familia burguesa barcelonesa del primer tercio del siglo XX. También es visitable la antigua residencia de los Milà, que acoge la sala de exposiciones temporal, siempre y cuando haya una exposición.

La Pedrera es el único centro de interpretación de Gaudí que hay en Barcelona dedicado a hacer comprensible la obra de este genial arquitecto. En total se visitan 4.500 m2 repartidos en cinco plantas. Las únicas zonas no visitables son las viviendas particulares y las oficinas que todavía acoge este edificio.

foto: Jordi Play

foto: Jordi Play

¿Es cierto que en algunos de los apartamentos aún siguen viviendo familias?

Si, actualmente hay 4 familias.

Por favor, háblenos sobre el proyecto “Gaudí’s Pedrera: The Origins”.

Gaudí consideraba que la naturaleza es un gran libro abierto y que el arquitecto debe hacer el esfuerzo de leerlo e interpretarlo. La visita “Gaudí’s Pedrera: The Origins” es una espectacular visita nocturna para conocer la obra del arquitecto de una manera sorprendente, en un viaje inolvidable por diferentes espacios de La Pedrera: los patios de Paseo de Gracia y la calle Provenza, el Espai Gaudí (en el desván) y la Azotea. El punto culminante de la experiencia es un videomapping en la azotea de La Pedrera, donde se aprovecha la singular arquitectura de este espacio para hacer un espectáculo audiovisual único, que permite hacer un viaje al origen de la vida, la esencia de la obra de Gaudí.

foto: Jordi Play

foto: Jordi Play

La Pedrera, al igual que la mayoría de los lugares de interés turístico de la ciudad, y la propia Barcelona, obtuvo su reconocimiento internacional tras los Juegos Olímpicos de 1992…

Las olimpiadas fueron un buen momento para mostrar al mundo una ciudad moderna y repleta de historia. Una ciudad que estaba haciendo un gran esfuerzo recuperando su patrimonio después de años de abandono, poniéndolo al servicio de los visitantes y la ciudadanía. A la vez, era una ciudad que reflejaba esa imparable carrera de fondo para transformarse en una ciudad del siglo XX-XXI, entre la tradición y la modernidad, como la obra de Gaudí, innovadora y singular.