¡La verdad está en el vino!

Cada año 1,5 millones de turistas vienen a España con un único propósito, comulgar con el arte vitivinícola. Podemos hablar interminablemente acerca del vino español. En primer lugar, los viñedos en España disponen de más de un millón de hectáreas, los que más en el mundo. Y en segundo lugar, en 2013 España se convirtió en líder mundial del sector vitivinícola, desbancando del Olimpo del vino a Italia y Francia. ¡Por primera vez en la historia! A saber, ¿cuántos decilitros se tomaron los vinicultores españoles, embriagándose de alegría, la historia lo omite, pero para una ocasión como esta, y seguramente estará de acuerdo, habría sido un auténtico pecado no descorchar al menos una botella.

Los logros de los vitivinicultores han dado lugar a nuevas propuestas para el mercado turístico. Las regiones vinícolas se han apresurado a desarrollar nuevas rutas para el turismo enológico, atrayendo a turistas con unas visitas inusuales. En Rioja apareció el Vinobús —el bus del vino— y en Andalucía un temático tren turístico. En el río Ebro —a las orillas del cual se encuentran unos de los mejores viñedos de Rioja— se ha puesto en marcha el proyecto Barco del Vino. Los amantes del enoturismo ahora tienen la posibilidad de cruzar los viñedos en bicicletas eléctricas y buggies, tampoco la empresa nacional de ferrocarriles Renfe se ha quedado impasible con este tema tan sonante, y puso en marcha el tren-hotel de clase premium llamado Train & Breakfast Tierras del Vino, que recorre una ruta Barcelona-Valladolid.

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En resumen, el turismo enológico en España está ganando impulso. Cada vez más turistas pasan su tiempo paseando por los viñedos en vez de estar en la playa, y el vino en los restaurantes ya no lo piden al azar ni tampoco por recomendación del camarero, sino con uso de razón, y prefieren visitar museos repletos de barricas y sacacorchos únicos a las galerías de arte.

España puede ofrecer más de una veintena de rutas vinícolas a los amantes del enoturismo (es decir, turismo del vino) por las regiones productoras más famosas (y no se limitan a meras excursiones por las bodegas, que también son incontables). Cada una de las rutas es un trayecto rigurosamente planeado para varios días por los mejores viñedos y bodegas con degustaciones de vinos incluidas, con paradas en hoteles confortables, comidas y cenas en los restaurantes más exquisitos, con increíbles excursiones por las pintorescas ciudades españolas. El precio medio de una semana de viaje es de 1.000 a 1.500 euros. Pero si se trata de un viaje de ruta VIP a Rioja o Ribera del Duero el precio se incrementa hasta los 2.500-3.000 euros. Por lo general, el programa incluye alojamiento en un hotel de cuatro o cinco estrellas, excursiones y degustaciones, comidas y cenas en restaurantes, traslados en coches de gama alta, así como servicios de guía de habla rusa y sommelier.

Dónde dirigirse a por un buen vino

Podría preguntarse, ¿por la ruta enológica de qué región debería decantarme? Bien, la respuesta es: ¡por cualquiera de ellas! España no tiene vinos malos, sobre todo si se trata de vinos que se sirven en lugares a los que llevan de turismo. Vinos hay buenos, y muy buenos. El reconocimiento internacional lo han obtenido seis regiones vitivinícolas:

La Rioja es uno de los tres mayores productores de vinos del mundo y la principal región vinícola del país. Sus viñedos están repartidos por vastos territorios de cuatro provincias: Rioja, Castilla y León, País Vasco y Navarra. Rioja cuenta con el mayor número de bodegas registradas (más de 1.200). En 1925 esta región fue la primera del país en obtener el estatus D.O. (Denominación de Origen), y en 1991 este estatus se elevó hasta D.O.Ca. (Denominasión de Origen Calificada). El enoturismo en la Rioja cada año se hace más exclusivo y de mejor calidad. Las nuevas bodegas se construyen según los diseños de arquitectos mundialmente reconocidos, convirtiéndose en unas auténticas obras maestras del arte moderno, tales como la bodega Ysios en Laguardia, cuyo edificio recuerda la imagen de una fila de barricas de vino; o la bodega Viña Real, que se parece a un jaraíz, recipiente donde se prensa la uva para obtener el mosto. En Rioja también hay otras bodegas que entran en el ranking de las 100 mejores del mundo: Marqués de Murrieta, López de Heredia y Roda. Resulta muy interesante venir a Rioja el 29 de junio, cuando allí se celebra la famosa batalla del vino. Los lugareños y turistas se ponen unas camisetas blancas y comienzan a tirarse vino los unos a los otros. Este divertido evento está incluido en el programa de las rutas del vino, cuando se hacen en esta época. Además, le recomendamos mucho en su visita a Rioja visitar el museo del vino más grande del mundo (Centro de Interpretación del Vino), donde se cuentan más de 3 mil sacacorchos.


Ribera del Duero en Castilla y León, a 1,5 horas de Madrid, es conocido por sus vinos tintos de alta calidad, hechos a partir de la vid Tempranillo. Más de 200 bodegas de la región producen vino de clase Denominación de Origen. Las bodegas más visitadas son: Pago de los Capellanes, Protos, Portia, Viña Sastre y, por supuesto, Vega Sicilia, el vino español más conocido del mundo. La familia a la que le pertenece la bodega Vega Sicilia es miembro de la asociación Primum Familiae Vini (asociación de bodegas familiares con una membresía limitada a 12 familias y bodegas). El precio de los vinos Vega Sicilia comienza a partir de los 100 euros la botella, dependiendo de la varietal y la añada. En 2009 en la subasta de Sotheby’s se vendió un lote de 23 botellas del vino Vega Sicilia por un precio de 102.850 dólares estadounidenses. En la Ribera del Duero, al igual que en la Rioja, también hay un museo del vino, y a pesar de que sea más modesto que el de la competencia, este se encuentra en el asombroso castillo de Peñafiel.

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Panadés, situado a 30 kilómetros de Barcelona, es la joya de Cataluña y la cuna del mundialmente famoso cava, uno de los mejores vinos espumosos del mundo. El volumen de exportación del cava ya ha superado a su legendario compañero francés de Champagné. El 90 % de todo el cava español se produce en el municipio del Panadés, en los alrededores de San Sadurní de Noya, en cientos de pequeñas bodegas familiares, así como en dos plantas gigantes: Codorníu y Freixenet. A las dos marcas de renombre mundial hay que añadir la bodega Torres, y entonces estará claro por qué Panadés sigue estando, después de tantos años, en la lista de las tres regiones más visitadas de España por los enoturistas.

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Comarca del Priorato en Cataluña, en la parte central de la provincia de Tarragona, es la Meca para los amantes de vinos buenos. En 2000 el Priorato obtuvo el certificado D.O.Ca. (Denominasión de Origen Calificada), el mayor grado de calidad de los vinos españoles, que, aparte del Priorato, solo tiene la región de Rioja. En los últimos años los vinos del Priorato forman parte de la élite mundial, desbancando a los vinos franceses de Burdeos y Borgoña. Su reputación se la deben al monasterio de Scala Dei. Los monjes cartesianos han estado perfeccionando durante años la vendimia en las laderas de las montañas y el proceso de obtención de la bebida. El vino tinto a partir de varietales como cariñena y garnacha siguen haciéndolo según las antiguas tradiciones monásticas.

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Andalucía, Marco de Jerez en el cruce entre Sevilla y Cádiz, allí es donde se dirigen todos aquellos quienes deseen tomar la Ruta del Vino y del Brandy del Marco de Jerez (es precisamente así cómo se llama una de las enorutas más populares). Allí es donde se producen unos de los vinos remontados más famosos de España, los jerez. Los vinicultores locales estarían horas explicando en qué se diferencia un jerez seco de variedad Fino de otro jerez de variedad Manzanilla, sobre qué tiene de especial el vino de coleccionista Palo Cortado y cómo distinguir el sabor de los jerez dulces como Pedro Ximénez y Moscatel. La bodega más grande y antigua que se dedica a la producción de jerez es la González Byass de Jerez de la Frontera. Allí es donde se fabrica el mundialmente famoso Tio Pepe. Una de las particularidades de la bodega son sus barricas firmadas. En diferentes épocas allí dejaron sus autógrafos muchas celebridades. Reyes, presidentes, estrellas de cine, música y artistas. Barricas con autógrafos de Steven Spielberg y Picasso se encuentran al lado y a la vista de todos los turistas. Además, allí hay barricas especiales pertenecientes a la familia real española con todos los autógrafos.

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Rías Bajas en Galicia, en la provincia de Pontevedra, en la costa del océano Atlántico, está otro lugar simbólico para los enoturistas. Allí se producen los vinos blancos más caros de España, el albariño, que los expertos de distintos países anexan a los vinos más destacados del mundo. La marca D.O. Rías Baixas es bastante reciente, tiene poco más de un cuarto de siglo. Pero para ella trabajan más de seis mil productores de la vid y más de 200 bodegas.En la primera semana de agosto en la localidad gallega de Cambados, en el mismo corazón de Rías Bajas, se celebra la Fiesta del Albariño, la fiesta vinícola más antigua de Galicia. En esta fiesta participan cerca de 200 mil personas, teniendo en cuenta que en el propio Cambados residen tan solo 13 mil habitantes. La escrupulosamente organizada y afable selección de vinos para la cata atrae hasta allí a gourmets y conocedores más entendidos.

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Nombrar todos los vinos que deberían ser catados en España resulta imposible porque aparte de las bodegas tradicionales y reconocidas, cada vez aparecen más empresas jóvenes que también hacen un vino excelente. En cualquier caso, cuando se encamina en un emocionante viaje por los viñedos y bodegas, los turistas pueden estar seguros de que recordarán esta ruta por mucho tiempo, además de obtener unos fantásticos recuerdos.

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Clasificación de vinos españoles según el envejecimiento

Joven: sin envejecimiento. Suele venderse al segundo año después de la vendimia. Puede que esta categoría no se indique en la etiqueta.

Viejo: 3 años de envejecimiento.

Añejo: envejecido durante 2 años en un recipiente de madera con capacidad máxima para 600 litros o en botellas.

Noble: envejecido durante 1,5 años en recipientes de roble o botellas.

Crianza: envejecido durante 2 años, no menos de 6 meses en barrica de roble con capacidad máxima para 330 litros.

Reserva: 3 años de envejecimiento, no menos de 1 año en barrica de roble.

Gran Reserva: 5 años de envejecimiento, como mínimo 1,5 años en barrica. Se permite la venta tras seis años.

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Clasificación de vinos españoles según su calidad

Vino de Mesa (VdM): el más económico. La variedad de la vid, la añada y la categoría de envejecimiento no se indica en la etiqueta.

Vino de la Tierra (V.T.) o Сomarca Vinícola (C.V.): para los vinos locales se establecen unos límites de los viñedos y se controlan las técnicas de producción. En las etiquetas de los vinos locales puede aparecer la variedad de la vid, la añada (según el criterio 85 %) y también la categoría de envejecimiento.

Vino de Calidad con Indicación Geográfica (V.C.I.G.): producido en una región geográfica específica, pero sin una clara fijación de las varietales autorizadas. Estatus del vino V.C.I.G. permite a los productores experimentar tanto con las distintas variedades de la vid como con las nuevas tecnologías.

Denominación de Origen (D.O.): cumple con los requisitos de la CEE para el Vino de Calidad Producido en una Región Determinada (V.C.P.R.D.). El símbolo D.O., o Denominación de Origen, en la etiqueta corresponde a la abreviatura en francés A.O.C. y las abreviaturas italianas D.O.C. y D.O.C.G.

Denominación de Origen Calificada (D.O.Ca.): la categoría más alta de los vinos de denominación. Para esta categoría se han establecido los estándares de calidad más estrictos. En España solo hay dos tipos de estas regiones, Rioja y Priorato.

Vino de Pago (V.d.P.): vino de calidad, producido en un viñedo especial. Corresponde a la categoría francesa Grand Cru, con pequeñas diferencias. Este tipo de vinos siempre se produce por un solo fabricante, el que sea el dueño del viñedo, es decir, cada terreno (pago) es único.