LAS RUTAS DEL VINO CATALÁN

La historia de Cataluña, su pasado, presente y futuro, tiene olor y sabor de vino. El enoturismo nos permite conocer muy de cerca esta mágica transformación de la uva. Son muchas las bodegas y las cavas que ofrecen visitas guiadas y actividades complementarias.

El enoturismo en Cataluña tiene muchas caras, ya que es tierra de contrastes: el paisaje agrícola del Priorat, donde la orografía en terrazas de ‘llicorella’ (pizarra) obliga a cultivar pequeñas propiedades y hace que el vino tenga ese sabor tan peculiar; las viñas junto al mar retorcidas por la tramontana de la DO Empordà; uvas cultivadas a 1.000 metros de altitud en la Ruta del Vi de Lleida; o los viñedos del Bages, protegidos por la solidez de Montserrat. Existen 11 denominaciones de origen de vino y 1 de cava: son doce maneras de entender la vida dentro de un territorio, marcadas por el paisaje.

Elegir por dónde queremos que pase nuestro itinerario será lo más complicado si disponemos de poco tiempo. Empezamos nuestra ruta por las bodegas de las DO del Montsant y la DOQ del Priorat, 1.500 hectáreas de plantaciones de viña, con una historia que nos lleva al año 1162, cuando los monjes cartujos y la fundación de Scala Dei, a los pies del Montsant, elaboraban unos vinos que ya entonces adquirieron una gran fama y reconocimiento público. La ruta del vino por estas dos denominaciones ofrece la posibilidad de visitar y degustar los vinos de un total de 46 bodegas.

Continuamos con una de las DO más antiguas, la del Penedès, escenario de la novela ‘La bodega’ del conocido escritor Noah Gordon, que ha descubierto en este rincón del Penedès gran parte de las glorias de un buen vino. Como él mismo cuenta, el libro es una carta de amor a un país. En esta novela se ofrece un amplio abanico de propuestas que combinan visitas a cavas y bodegas, paseos en viñedos, cursos de catas, patrimonio cultural, alojamientos con encanto y visitas al VINSEUM (Museo de las Culturas del Vino de Cataluña) en Vilafranca del Penedès, que nos permitirán introducirnos en el mundo de la cultura del vino; de las antiguas a una de las más nuevas, la del Pla de Bages, que en poco tiempo ha sido merecedora de varios premios internacionales. Algunas de las bodegas de la zona ofrecen visitas y organizan catas y cursos de degustación.

Si la del Pla de Bages es una de las más nuevas, aunque con una larga historia, la de extensión más pequeña es la de Alella, en el Maresme, donde también nos dejaremos seducir por la cultura del vino visitando el Museo del Vino, que está situado en la masía de Can Magarola, sede de esta denominación. La DO Costers del Segre, agrupa una buena variedad de vinos y también de territorio, repartida en siete subzonas que ocupan un extenso y variado paisaje. Son recomendables la fiesta de la vendimia que cada año celebra Verdú, la fiesta del vino de Lleida y las visitas a las bodegas a través de la Ruta del Vino de Lleida, que permite realizar un viaje enológico en el que los vinos tradicionales y de nueva factura dibujan un paisaje en el cual se encabalgan el pasado, el presente y el futuro. Viñedos verdes cercanos al mar, como canta el poeta Josep Maria de Sagarra, es lo que encontraremos en la DO del Empordà, un paisaje de contrastes en el que la tierra se une al mar y da carácter a sus vinos, desde los blancos hasta los vinos dulces, como las mistelas.

El triunfo del cava, el vino espumoso catalán

Las burbujas de la alegría, las que ponen fin a las mejores fiestas, pero también las que saben empezar un buen ágape… Una vez más, la voluntad investigadora de los catalanes aportó un nuevo producto: el cava, un vino espumoso diferente y de calidad que ha sabido ganarse multitud de seguidores. Muy vinculado al esplendor de la cultura vitivinícola catalana de mediados de siglo XIX, allí es donde debemos buscar el origen de este peculiar vino espumoso catalán. Durante aquellos años, y localizado en la población de Sant Sadurní d’Anoia, varias familias iniciaron una intensa búsqueda vinculada al Institut Agrícola Català de Sant Isidre, que tuvo como resultado el nacimiento del cava. De las primeras tres mil botellas de producción que obtuvo en 1872 Jose Raventós, de Codorniu, se ha llegado a los doscientos millones que se exportan a todo el mundo. En estos años Sant Sadurní se ha consolidado como la capital neurálgica del cava y este producto, como el ideal para empezar y poner fin a una gran fiesta organizada por la Confraria del Cava de esta población del Penedès, la primera organizada en España y la segunda a nivel mundial, solo por detrás de la existente en la Champagne.

Las variedades de uva blanca utilizadas para la elaboración del cava son el macabeo, que aporta dulzura y perfume; el xarel·lo, que aporta cuerpo y estructura, y el parellada, que aporta finura, frescura y aroma.

Descubra el patrimonio arquitectónico y cultural de Cataluña a través de sus rutas del vino. Disfrute de sus paisajes locales reflejados en las copas. Y tampoco olvide llevarse un par de botellas, para que cada sorbo le recuerde a esos maravillos y soleados días mediterráneos.