Los senderos enológicos de Galicia

Si los senderos turísticos le han llevado a Galicia, lo primero que tendrá que hacer es decidir a qué región dirigirse para catar los vinos locales. Y es que nada combina mejor que el marisco fresco y los vinos fragantes de la región vinícola más septentrional del país.

El carácter de los vinos se ve muy influenciado por las características climáticas de la zona de la cual proceden. Galicia se sitúa en el extremo noroeste de España; parte de su territorio se encuentra en la costa atlántica y la otra linda con Portugal. La diversidad del terreno, la naturaleza y las zonas climáticas de Galicia se ven reflejadas en sus vinos. Su original y característico sabor se debe a que los viñedos crecen en las laderas de las montañas, los valles de los ríos y las mesetas.

Galicia cuenta con cinco D.O. (Denominaciones de Origen). Y se trata de las zonas enológicas D.O. Monterrei, D.O. Valdeorras, D.O. Ribeira Sacra, D.O. Ribeiro y D.O. Rias Baixas.

La zona viticultora más joven de Galicia es Monterrei, la cual se encuentra en la frontera con Portugal, en el valle del río Támega. La región obtuvo su estatus de D.O. en el año 1996. Sus principales variedades de vid blanca son: Dona Branca, Godello y Treixadura. Los vinos de estas variedades son de consistencia media, elegantes, dulzones y con un carácter suculento, poseen un aroma floral fresco y ligero, así como un sabor delicado y equilibrado, el cual ofrece un trasgusto suave y prolongado. Y sus principales variedades de vid roja son: Mencía y Merenzao. Los vinos de estas variedades tienen el color de cereza madura, un marcado carácter afrutado y un trasgusto a frutos rojos. A su vez, Merenzao, también conocida como la variedad Bastardo, se emplea para la producción de vinos de ‘coupage’.

Las tradiciones vitivinícolas de Valdeorras se remontan a la época romana, puesto que son precisamente los romanos quienes fundaron los pilares de la cultura vinícola, el cuidado especial de los viñedos y la elaboración de vinos exquisitos. Y desde aquella época, el arduo camino recorrido por los viticultores y los elaboradores del vino trajo sus frutos, hasta conseguir que en el año 1945 Valdeorras obtuviera su estatus de Denominación de Origen. Esta región enológica se sitúa en la zona occidental de Galicia. Los viñedos se hallan en las laderas de las montañas y los valles de los ríos Sil y Jares. El clima local es ideal para la elaboración de los vinos secos: en verano hace calor, en invierno frío, y en otoño y primavera prevalece un clima apacible. Sus principales variedades de vid blanca son: Dona Branca, Godello y Palomino Fino. De la última variedad resultan vinos de aroma suave, un sabor delicado y de baja acidez. Y sus principales variedades de vid roja son: Mencía, Merenzao, Brancellao, Sousón, Garnacha Tintorera, Negreda, Gran Negro y Tempranillo. Los tintos locales tienen un suculento color rubí de cándido aroma afrutado, un sabor suave y delicado, y un trasgusto jugoso a frutos rojos.

Ribeira Sacra es, gracias a sus paisajes y laderas pronunciadas, la zona vitivinícola más exótica de Galicia. Se cree que el nombre de la región proviene del latín ‘rivoira sacrata’ (tierra santa), ya que en los monumentales cañones y en las empinadas laderas de la Ribeira Sacra se encuentra un gran número de monasterios y templos.
Los viñedos de Ribeira Sacra se sitúan en las laderas de los desfiladeros de los ríos Sil, Miño y Bibei. Ribeira Sacra se convirtió en una zona de producción de vino por motivos históricos. Al principio lo hacían los romanos, en la Edad Media los monjes popularizaron el cultivo de la vid y en el siglo XX, tras un período complicado, la viticultura obtuvo un nuevo impulso, y es entonces cuando se fundó D.O. Ribeira Sacra.
Se trata de la única región vinícola de Galicia en la cual se producen más vinos tintos que blancos. Sus principales variedades de vid blanca son: Loureira, Treixadura, Dona Branca, Godello, Albariño y Torrontés. Allí se obtienen vinos blancos frescos con un delicado aroma afrutado, y la variedad Treixadura se encarga de equilibrarlos.
Y sus principales variedades de vid roja son: Mencía, Merenzao, Brancellao, Sousón, Caíño Tinto y Tempranillo, caracterizándose los tintos por un aroma intenso. Asimismo, los vinos blancos y los tintos de la región destacan por su alta acidez.

Traducido del gallego, Ribeiro significa ribera. La zona vinícola se extiende a lo largo del río Miño y los valles formados por los ríos Avia, Arnoia y Barbantiño. La región Ribeiro es una de las más antiguas y valiosas de Galicia. En la historia de la elaboración del vino local se merecen una mención especial los monjes de la orden del Císter, quienes construyeron el monasterio de San Clodio en el municipio de Leiro. Siendo conscientes del enorme potencial de Ribeiro, estos se dedicaron al esmero estudio de las variedades autóctonas de la vid, las cuales en la actualidad son la seña de identidad de esta zona vinícola. Es de destacar que el abad del monasterio Pelagio González, a mitad del siglo XII, indicara en su testamento la ingente labor de reimplantación del viñedo y presumiera de la gran calidad de los vinos del Ribeiro, los cuales, al amparo del Camino del Santiago, habían llegado a Europa de la mano de los comerciantes judíos. Sus principales variedades de vid blanca son: Loureira, Treixadura, Godello, Albariño, Albilla, Torrontés, Lado, Macabeo y Palomino. Los vinos blancos resultan suaves y frescos, tienen un color de paja pálida y alta acidez; asimismo, también se caracterizan por una refinada combinación entre aromas frutales y florales. Y sus principales variedades de vid roja son: Mencía, Brancellao, Sousón, Caíño Tinto, Tempranillo, Garnacha Tintorera y Ferrón. Los tintos de Ribeiro tienen un color púrpura y destacan por su acidez media.

Rias Baixas, fundada en 1988, es la región más afamada de Galicia y la más lluviosa de España. Se encuentra en el sur de Galicia, en la costa atlántica, donde de la producción del vino se encargan los monjes de la Orden cisterciense, cultivando el Albariño desde el siglo XII. Sus principales variedades de vid blanca son: Albariño, Loureira, Treixadura, Godello y Caiño Blanco. Y sus principales variedades de vid roja son: Caiño Tinto, Souson, Espadeiro, Loureira Tinta, Bransellao, Mencia y Pedral.

Sin embargo, la variedad por excelencia y el orgullo de la región es el Albariño, un vino de crianza muy aromático y ácido. Los vinos hechos a partir de esta variedad de vid son equilibrados, refinados y elegantes; y se caracterizan por un intenso aroma afrutado joven, volviéndose con los años más complejos, es decir, obtienen un mayor potencial durante el proceso de maduración en la botella. La capital del Albariño es el municipio pesquero de Cambados, donde anualmente se celebra la fiesta del vino más antigua de España: la Festa do Albariño. Así que, ¡preparen todos las maletas, porque nos vamos a Galicia a comer, beber y divertirse!