Mon Guerlain, la fragancia de una supermujer

La nueva fragancia Guerlain, cuyo estreno mundial tuvo lugar el pasado 1 de marzo, tiene una historia, composición y faceta especial. Jacques Guerlain, el creador de los místicos perfumes Shalimar, L’Heure Bleue y Mitsouko, no dejaba de repetir: “Creamos perfumes para las mujeres que admiramos”, y ahora el quinto jefe perfumista en la historia de la casa Thierry Wasser continúa con esta tradición. Mon Guerlain es sinónimo de libertad, sensualidad y fuerza. Se trata justamente de lo que el perfumista Thierry Wasser vio en la actriz, filántropa y madre de cinco hijos Angelina Jolie. Durante muchos años la actriz se negaba participar en el anuncio. Sin embargo, ella era la única persona a la que la casa francesa anhelaba confiar la presentación de una fragancia tan simbólica. Angelina no solo se convirtió en el rostro del perfume, sino que además redactó el guion y se encargó de la dirección de su spot publicitario, transfiriendo todos los honorarios obtenidos del comercial Mon Guerlain a su fundación benéfica.

A la hora de crear la nueva fragancia de Guerlain, Thierry Wasser se inspiró en el emblemático perfume Jicky. Es precisamente este perfume en el cual se considera que apareció la denominada “pirámide”, las tres notas básicas en una fragancia que se abren paulatinamente: salida, corazón y fondo. La versión original de Guerlain Jicky se abría con una nota cítrica de limón, bergamota, mandarina y romero. En el corazón de la fragancia se hallaban notas de cumarina, lavanda, raíz de iris, jazmín y albahaca. Y en la base de la composición perfumera se encontraban unos intensos aromas de sándalo, almizcle, vainilla, especias y palo de rosa. De la composición original el perfumista empleó tan solo unos pocos ingredientes: vainilla, lavanda y sándalo, agregándoles el jazmín sambac.

El punto de partida en el trabajo de la nueva composición ha sido la vainilla tahitiana, un ingrediente ya conocido en las legendarias fragancias Jicky y Shalimar. La nota sensual de la vainilla tahitiana la diluye la sobria lavanda de Carla, la cual se adentra en la sensualidad femenina de la vainilla y le brinda un toque de valor, frescura, claridad y sencillez.

La vainilla femenina junto al clásico ingrediente masculino, la lavanda, crean unas notas inusuales, del cual nos habla el coautor de la composición Delphine Jelk: “Esta nueva nota única en su especie y de carácter dual permite suavizar el contraste entre los principios masculino y femenino, jugando con su simbiótica relación. Lo cual le brinda a la fragancia Mon Guerlain un sonido más potente y moderno”.

El perfume Mon Guerlain se presenta en una moderna versión del legendario frasco en forma de “trébol de cuatro hojas”, el cual creó especialmente para Guerlain la casa Baccarat en el año 1908. La condición de Angelina Jolie fue cambiar el tradicional frasco. Ateniéndose al capricho de la actriz, la casa Guerlain le dio un aspecto más moderno a su frasco. Sin embargo, el diseño del frasco sigue siendo pulcro y sobrio, asemejándose a la probeta de los alquimistas, mientras que el tapón conserva el aspecto original de un trébol de cuatro hojas. El preciado frasco se presenta entallado a mano según las antiguas tradiciones y hábilmente adornado con un hilo dorado por las maestras “Dames de Table” de la casa Guerlain.