Natalia Vodianova: hermoso misterio

starbeat.ruLa famosa modelo rusa es un paradigma de belleza, feminidad y estilo impecable.

El cuento de la Cenicienta de la ciudad de Nizhny Novgorod se hizo realidad: de vendedora de frutas en el mercado a estrella mundial de las pasarelas. Muchos todavía no saben si la carrera vertiginosa de la supermodelo Vodianova es un capricho del destino o el resultado de sus esfuerzos. Al parecer, son ambas cosas, ya que la suerte acompaña a quienes la merecen.

A los dieciséis años, esta chica de clase humilde, proveniente de una familia numerosa, firmó su primer contrato con una agencia de modelos de su ciudad. A los diecisiete años se fue a París y aprendió a sonreír. A los dieciocho se convirtió en una sensación en el mundo de la moda conquistando las pasarelas de París, Milán, Londres y Nueva York. Con diecinueve tuvo su primer hijo, Lucas Alexander, y un año después se casó con Justin Portman, un Lord británico. En ese momento ya era la favorita de los diseñadores de fama mundial, la modelo más popular y portada de las mejores revistas de moda. Más adelante tendría dos hijos más, una niña, Neva, y un niño, Víctor. Después pasó por un divorcio sosegado con Portman y encontró un nuevo amor: el multimillonario francés Antoine Arnault, hijo de Bernard Arnault, propietario del grupo LVMH. En mayo, Vodianova será madre de nuevo, su cuarto hijo y el primero de  Arnault.

La supermodelo Natalia finalizó su carrera y ahora dedica su tiempo a sus hijos y a causas benéficas. Vodianova tiene una fundación benéfica, “Naked Heart”, que se dedica a construir parques infantiles en pequeñas ciudades de Rusia, lo cual no ha impedido que siga siendo un paradigma de belleza, feminidad y estilo impecable.

¿Cómo es el estilo de Vodianova? Ella misma lo define como femenino. Y sin embargo, se basa en un misterio. Natalia puede llevar un vestido femenino con botas o zapatillas de deporte, sin perder su ternura y sutileza. O conociendo su amor por los tonos pastel, se puede vestir de repente con un color chillón y brillante, sin parecer vulgar. Por ejemplo, en los bailes benéficos aparece frecuentemente con colores rojos brillantes. Según sus palabras, elige especialmente el rojo, ya que es el color del amor.

Los vestidos de Vodianova siempre tienen un aspecto extraordinario. Le sienta todo bien, sean cómodos suéteres de punto, túnicas de seda fina, vestidos de noche dorados, de encajes o de terciopelo, trajes de negocio o unos simples  pantalones vaqueros. Su icono estilístico es Marlene Dietrich. Y afirma que para renovar su vestuario le gusta ir a Marruecos. Aunque es un honor para cualquier modista prestarle para la ocasión sus diseños, sabiendo que será fotografiada y saldrá en la prensa.

Al igual que todas las estrellas, Natalia guarda en su armario las marcas más famosas, pero que alguien tenga su mismo vestido o traje es casi imposible. Todas las prendas las elige individualmente y con gran entusiasmo.

Es envidiable el gusto con el que Natalia complementa sus vestidos con joyas y bolsos, nunca la veremos con nada pretencioso e inapropiado. Como accesorios prefiere las pulseras, pero enfundada en un elegante vestido le añade algún collar y pendientes. Es imposible encontrar defectos en su imagen.

 

Desfilando por las pasarelas con costosos vestidos de alta costura, la supermodelo supo  ser perceptible en la vida cotidiana. Apuesta por un estilo elegante y relajado. Al mismo tiempo no necesita maquillaje llamativo ni peinados complicados, prefiriendo la naturalidad en ambos casos. “Me veo mejor en mi casa, en el campo – dijo Vodianova en una entrevista – en el pueblo me levanto y salgo a la calle descalza, poniéndome cualquier jersey encima de mi camisón. Yendo así al huerto o al patio con los niños me siento bien: es cuando me siento totalmente libre y verdaderamente sexual. Quizás es en estos momentos cuando más me gusto a mí misma y me considero una mujer realmente hermosa”.