Pablo Clavel, el rey de la columna

En los últimos años España ha conseguido excelentes resultados en el campo de la medicina. Por este motivo Revista Rusa inaugura una serie de artículos dedicados a las personalidades más ilustres del mundo médico, a las cuales Barcelona les debe el título de capital médica. Olga Solovieva, representante general de la asociación de los hospitales líderes de la ciudad, Barcelona Medical Agency, directora de Barcelona Medical Consulting, empresa responsable de prestar servicios y asistencia a los pacientes extranjeros en los hospitales de Barcelona, y del desarrollo de las relaciones internacionales entre los representantes de la medicina catalana y otros países, es la encargada de presentar a las autoridades de la medicina catalana a los lectores de Revista Rusa.

“¡Zdravstvuy!”, me saluda el doctor Pablo Clavel en ruso con un marcado acento, pero compensado por su entusiasmo.

Por favor, ¿cuéntenos cómo es que un cirujano español sabe hablar ruso?

Mi familia tiene algunos amigos rusos y un día me lancé a estudiarlo. Llevo tres años estudiándolo, pero supongo que me falta práctica. De hecho solo lo practico con estos amigos y con algún que otro paciente.

¿Cuál es tu expresión favorita en ruso?

“Uspokoisya” (tranquilízate), ¡muy útil para tratar con las mujeres!

Sabemos que cerca de un 15% de sus pacientes para ADR vienen a Barcelona desde Estados Unidos. ¿Qué relación tiene con este país?

Nací en España, pero luego viví con mi familia largos años en Estados Unidos. Mi padre, también neurocirujano, vivió allí hasta que mi madre no pudo más por la añoranza. Luego pasé por la universidad de Emory, Oklahoma, y la Universidad de California en San Diego.

¿Y por qué no se quedó a trabajar allí? Ya que ser neurocirujano en EE. UU. es uno de los puestos más deseados, ¿no es así?

¡No hace falta que vaya allí, ellos vienen aquí a operarse! El cirujano norteamericano está mejor considerado y se gana la vida de manera impresionante. ¡Pero es que Barcelona no está allí! Estoy muy a gusto aquí. Por no hablar de mi mujer, que no se movería de aquí ni a Sant Cugat.

Sin embargo, tiene un aire de cirujano norteamericano: parece más reservado que sus colegas barceloneses.

Mi inglés es nativo, y quizá sí, algún matiz americano se me ha pegado, aunque me considero mucho más cercano a mis pacientes de lo que suelen ser mis colegas norteamericanos, los cuales tienen un estilo algo más técnico y distante. Ahora bien, este matiz también me ayuda a tener tantos pacientes americanos. Cuando montamos una sesión por Skype para hablar antes de que se decidan volar a Barcelona, supongo que les doy mucha confianza.

Por supuesto, pero aun así, evidentemente ellos no eligen volar a Barcelona solo por eso.

A pesar de que varios hospitales de EE. UU. se encuentran a la cabeza del mundo en una serie de cosas, los pacientes norteamericanos escogen Europa. Y no se trata de que aquí sea más barato, ya que la mayoría de ellos son personas de alto poder adquisitivo y que pueden operarse en su país. La primera razón para hacerse una cirugía como ADR, es decir, cambiar un disco de la columna por una prótesis a través de acceso por delante en vez de por detrás, es que se necesita un cirujano muy experimentado en esta técnica. Paradójicamente los cirujanos de ADR con mayor experiencia y mejores resultados del mundo están en Europa y somos solo cuatro a día de hoy.

Y la segunda razón es que en EE. UU. tienen un sistema regulatorio llamado FDA, el cual es extremadamente estricto con cualquier producto, no solo implantes, sino también productos alimenticios. Todo lo que entra en EE. UU. debe ser aprobado por la FDA. Para los implantes médicos no valen los estudios hechos en Europa, deben ser los de EE. UU., y deben seguir una serie de protocolos que cuestan muchísimo dinero. Por ello, las compañías start-up que tienen productos muy buenos no disponen de recursos para hacer esos estudios.

Sí, en cambio en Europa es suficiente con la certificación CE, con lo que la Comunidad Europea simplemente garantiza la seguridad del paciente sin más…

¡Efectivamente! Y es por eso que a veces la tecnología fabricada y testada en EE. UU. se aplica antes en Europa que en EE. UU., lo cual nos ofrece mucha ventaja. De esta forma los pacientes tienen que venir a Europa para conseguir la última tecnología. Por ejemplo, tuve un par de pacientes de San Francisco que residen a media hora de la fábrica donde se producen las prótesis que utilizamos, pero que, sin embargo, tuvieron que venir a operarse a Barcelona.

Sé que opera tanto el cerebro como columna, sin embargo, ¡le llaman “El rey de la columna”! Y es que el dolor de espalda es una patología casi universal…

Sí, es algo muy común, incluso en edades tempranas… Pero naturalmente no todos necesitan una intervención. De hecho solo opero alrededor de un 12% de los pacientes que vienen a la consulta con la idea de operarse.

¿Existe un tratamiento alternativo para estos 88%?

Sin duda. En muchos casos se puede solucionar con fisioterapia o una inyección; en algunos casos puede ayudar incluso la acupuntura o medicación. La operación solo es recomendable cuando se trata de dolores que comprometen tu calidad de vida, o de unos pacientes para los que hacer deporte u otra actividad, por ejemplo, no es una opción, sino una necesidad.

¿Qué podemos hacer para evitar los problemas de espalda?

Estar sentado con la espalda recta, fortalecer los músculos haciendo deporte… Pero, sobre todo, ¡evitar levantar pesos pesados! ¡Dejadlo a los profesionales! La gente habitualmente se lesiona al levantar o mover una mesa o maleta, hacer una mudanza. Uno ve estas cosas en la consulta y se da cuenta de las imprudencias perfectamente evitables que hacemos.

Las intervenciones de las hernias discales y otras lesiones de la columna tienen fama de ser operaciones algo “desagradecidas”, ya que no siempre se consigue lo que se busca…

Es cierto, pero eso ocurre cuando los cirujanos seleccionan mal a los candidatos a operar. En nuestro caso y especialmente con la cirugía ADR, en el 95% de los casos, los pacientes vuelven a tener una vida normal y vuelven a practicar deporte. Yo simplemente no voy a operar a un paciente para el cual no vea unas perspectivas muy buenas de recuperación de su estilo de vida perdido.

Bueno, aparte de las células madre que siguen estando en estudios, la ADR parece ser la técnica más avanzada a día de hoy en cirugía de la columna… ¿En qué consiste?

Imagínate que un disco gastado produce dolor cervical o lumbar. Nos acercamos a él no por la espalda, sino por una pequeña incisión en el abdomen. Es mejor operar desde delante, porque así no se tocan los nervios, ni la musculatura, ni los ligamentos. No hay que tocar todas estas zonas peligrosas o sensibles: ¡porque todo esto está detrás! En cambio por delante están los discos: tiene mucho sentido hacerlo por delante y es allí donde ponemos la prótesis. Los resultados son espectaculares: con una recuperación rapidísima y sin dolor, las complicaciones son mínimas, ingreso también mínimo: 3 días en caso de cervical y 5 en caso de lumbar. En fin, es una técnica perfecta, pero no vale para todo el mundo, hay una cantidad de patologías donde ADR no sirve.

¿Y cuántas operaciones de ADR llevas a cabo?

Al año suelo operar a unos 400 pacientes, de ellos solo un 15% con ADR. A día de hoy llevo unas 650 operaciones lumbares y más de 1.300 cervicales de este tipo. La experiencia es clave para tener buen resultado. ¡Mucho más que la buena tecnología!

Perfecto, ese es justamente uno de mis temas favoritos: gente frente a las máquinas. Aquí en Quiron usted cuenta con los últimos “juguetes” como la O-arm2 que permite disponer de las imágenes instantáneas multidimensionales durante la operación. ¿Cambia el resultado sustancialmente?

La tecnología nos ayuda muchísimo, pero solo permite perfeccionamiento en ciertos casos. O-arm es muy útil, pero la utilizo en las operaciones en el cerebro. No me hace falta en ADR. Para esta intervención no hace falta mucha tecnología, sino experiencia. Hay que utilizar la tecnología donde realmente aporta gran valor añadido. Para llegar a esa puerta, ¡naturalmente puedo ponerme el GPS y quedará muy chulo! Pero no deja de ser absurdo. Y lo peor es que no solo es absurdo: si utilizo un cacharro que no me añade nada, alargo el proceso y con ello los riesgos…

Sé que una vez vino a operarse con usted incluso un director de un renombrado hospital americano: ¡todo un elogio!

Sí, ha sido bonito cuando después de la operación me reveló quién era. En este mundo tan global que tenemos a veces estas historias te sorprenden. Una vez operé aquí a un señor ruso, quien llegó desde Vladivostok. Le habían operado antes en Alemania y no le solucionaron el problema, y allí le recomendaron ir a Barcelona. ¡Me pareció bastante alucinante! Por suerte conseguimos ayudarle y me hace mucha ilusión recibir noticias suyas desde la otra punta del mundo.