ROBERTO VERINO LA COHERENCIA Y LA EXCELENCIA NUNCA PASAN DE MODA

Desde que presentó su primera colección de invierno en 1982, Roberto Verino ha destacado por su estilo coherente e innovador y esencialmente funcional, en el que prima la calidad. Gallego de nacimiento y por vocación, diseña para el mundo desde su taller de Verín, Ourense. Tierra que le inspira, tanto que lleva diez años dedicándose a la elaboración del vino Terras do Gargalo, de la Denominación de Origen Monterrei, apreciado y premiado. No podía ser de otro modo para este creador que busca la excelencia.

– Desde mis inicios busco satisfacer a esas mujeres y hombres de todo el mundo, a los que considero mis ‘clientes ideales’. Son personas a las que les gusta la moda, entendida ésta como el capricho de enamorarse de una prenda y conseguirla, disfrutarla más de una temporada y tener la sensación de que ese flechazo con el estilo no les ha defraudado. Insisto mucho en que no hago nada que disfrace a una persona sino, creo los objetos aliados de nuestra belleza interior.

– Usted está instalado en Galicia, lejos de los centros estratégicos de la moda. ¿Cuáles fueron las razones para tomar esta decisión?
– Aunque defraude a muchos hombres de negocios, la decisión es absolutamente sentimental. Galicia es mi tierra y al volver de París, donde realicé mi formación de moda, acepté el reto de convertir una pequeña empresa familiar en una verdadera marca de moda. En aquel momento el sueño era difícil pero viable y sigo pensando lo mismo hasta ahora. Aunque el liderazgo mundial de una empresa como Inditex, también surgida en Galicia hace 25 años, me demuestra que éste no es mal lugar para conquistar el mundo.

– Desde sus inicios, ¿cómo han evolucionado sus diseños?
– Suavemente, serenamente… Yo siempre creo en la calidad y la utilidad. Cambiaban el largo de las faldas o la importancia de las hombreras, por no hablar del eterno retorno de ciertos colores y tejidos, pero durante estos 25 años siempre he querido que un producto Roberto Verino se defina por su calidad.
– ¿Qué colecciones o qué prendas han marcado un hito en su trayectoria?

– Hay muchas. La colección con la que desfilé por primera vez en Cibeles. La colección dedicada a Frida Kalho. O, incluso, la última, un emocionado recuerdo de Nueva York. En cuanto a las prendas, hay una buena cantidad de abrigos en mi memoria, algún traje de chaqueta, alguna trench y muchos vestidos de noche.
– ¿Cuál es, según su criterio, la mejor pasarela del mundo?

– Durante los últimos años lo fue, sin duda, Milán. Ahora, parece que París empieza recuperar su antigua corona.

– Pros y contras de la Pasarela Cibeles. – A su favor, destacar que es históricamente nuestra mejor pasarela. En su contra, que no ha sido capaz de atraer a la prensa internacional. Los verdaderos gurús mediáticos no van a una pasarela buscando tanto el genio creativo, sino en busca de una cierta compensación a sus anunciantes. Si en España hubiese un número suficiente de marcas con verdadera presencia en el mercado americano, por poner un ejemplo, los grandes periodistas americanos nos tendrían en cuenta.
– Todos los emprendedores españoles tienen claro que hay que vender fuera. Usted cuenta con más de cien tiendas en todo el mundo. En el caso que tenga alguna estrategia para abrir nuevos mercados, ¿en cuáles está pensando?

– Hay un mercado por el que siento especial debilidad, y no tanto por motivos cuantitativos sino cualitativos, ese mercado es el de la ciudad de Nueva York. Es un viejo sueño, interrumpido momentáneamente por la crisis de la que intentamos salvarnos día a día.
– ¿A qué diseñadores admira?

– A muchos… empezando por Giorgio Armani, pero también a Chanel, a Balenciaga, a Yves Saint Laurent…
– Mientras algunos de nuestros diseñadores son reconocidos mundialmente, la industria textil se derrumba por las deslocalizaciones y por las importaciones de Asía.

¿Opina que esta tendencia va a continuar?

– Se está agotando su ciclo. La moda se lleva relativamente mal con la masificación y en China, se empieza a producir un fenómeno de moda muy interesante: las élites chinas no quieren nada fabricado en China, ni siquiera si es Louis Vuitton.
– Usted aportó su inspiración en ’20 trajes para Rusia’.

¿Cuál es su relación con este país?

– Lo descubrí gracias a un viaje en el que varios diseñadores españoles fuimos invitados para acompañar en una visita oficial a nuestro Presidente del Gobierno. Como a cualquier turista me impresionaron Moscú y San Petersburgo. Luego me llevé la agradable sorpresa de que mis colecciones y mis fragancias tenían una excelente acogida en ese país, lo que hace reforzar mi interés por ese importantísimo mercado en estos momentos.

– ¿Tiene proyectos orientados a mercado ruso?

– Me encantaría que un grupo de destacados periodistas rusos pudiesen asistir invitados a mi próximo desfile. No sé si mi imagen de la mujer rusa está muy idealizada, pero me la imagino guapa, seductora, amante de forma natural de la belleza y muy orgullosa de su misterio… de modo que una excelente consumidora de moda occidental.
– ¿Roberto Verino puede seducirla?

– Esto podría ser un honor para mí. Admiro a las mujeres a las que les gusta gustar, esas seductoras desconocidas, relativamente anónimas, que disfrutan mirándose al espejo, vistiéndose bien, sabiendo que son admiradas.
– ¿Cuáles son sus propuestas para la temporada Primavera/Verano 2013?

– Intento concentrarme en el exotismo hispano, aclamado en el mundo entero en nuestra cultura, nuestra belleza, nuestro orgullo en la manera de vestir. Y busco en el pasado más reciente los colores, los elementos, los detalles que, respetando nuestra tradición, pueden ser modernos hoy. Es una colección con colores muy destacados que a su vez contrastan vivamente entre sí. Es como si el cine americano decidió hacer una película española con ese genio de años 30, 40, 50 y 60. Lo español ha sido muchas veces reinterpretado, ahí está la fascinación francesa, la italiana y hasta la rusa, por no hablar obviamente de la norteamericana y de la japonesa.