Sasha Pivovarova, ¡una belleza de otro mundo!

Si hace unos diez años alguien le hubiera dicho a la joven Sasha Pivovarova que su nombre resonaría por toda Europa, seguramente ella no le habría creído. Por entonces ella soñaba con ser pintora, y ni siquiera le había pasado por la cabeza la idea de convertirse en modelo. De modo que después de finalizar el instituto ingresó en la Universidad Estatal de Moscú de Humanidades, en la Facultad de Historia del Arte. Pero su destino fue marcado por una casualidad que, cómo no, también está relacionada con el arte. Sasha se enamoró del artista y fotógrafo Igor Vishnyakov, quien la convenció de que su belleza estaba hecha para la pasarela. Sin embargo, también era necesario convencer a las agencias de modelos; de modo que el fotógrafo decidió no perder ni un minuto y envió una foto de su amada a la agencia de modelaje más famosa de Nueva York, la IMG. En tan solo dos semanas la joven Sasha Pivovarova de 20 añitos inauguraba el show de Prada en la Semana de la Moda 2005 de Milán. Durante seis temporadas consecutivas —¡un hecho sin precedentes!— fue la imagen de esta marca italiana y todas las campañas publicitarias, desfiles y eventos de la marca contaban con su participación.

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Sasha Pivovarova tiene 29 años en la actualidad. Muchos la tildan de “extraterrestre” por su inusual belleza y la llaman “la Kate Moss rusa”. Al igual que Kate, ella también ha conquistado todas las cimas posibles del mundo del modelaje: a lo largo de su carrera ha desfilado para las casas de moda más reconocidas; su rostro ha adornado (y estamos convencidos de que lo seguirá haciendo) las portadas de las principales revistas de moda internacionales; las marcas de cosméticos hacen cola para poder contratarla y contar con su rostro para sus campañas publicitarias, marcas como Giorgio Armani, Olay, Tiffany y, por supuesto, Biotherm, cuyas ventas se han duplicado desde que Sasha se ha convertido en la imagen de la marca. La vida sentimental de la supermodelo también ha sido un éxito rotundo. En 2009 Sasha se casó con el fotógrafo Igor Vishnyakov, y hace dos años nació su preciosa hija, Mia Isis.

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A pesar de su éxito, la fama no la ha cambiado, Sasha sigue siendo la misma de siempre: modesta, sincera y natural. La supermodelo no fuma ni toma alcohol, es vegetariana y prefiere el té chino oolong antes que otras bebidas. Practica el kung-fu y continúa dedicándose a la pintura, soñando con abrir algún día su propia galería en Nueva York, ciudad que, en su opinión, es la mejor del mundo y a la cual considera su segundo hogar. Hasta la fecha Sasha Pivovarova ya ha dado un importante paso hacia el reconocimiento de su talento en las artes plásticas, ilustrando los libros de Karl Lagerfeld y Miuccia Prada.

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Cuando la llaman una referente del estilo, Sasha Pivovarova sonríe y dice: “Mi estilo es muy ecléctico. Me encantan las formas geométricas, los tejidos multicapa y los colores llamativos. Mi accesorio favorito son los sombreros, por eso tengo una gran colección de estos complementos”. A Sasha le gusta comprar su ropa en las boutiques de Prada, Yohji Yamamoto, Marc Jacobs, Chanel y Chloé, y adora las marcas Jan Batista Valli y Rick Owens.

Sin embargo, el estilo de la modelo se define más por las capas que por los sombreros. Es usual verla con un chaleco de piel encima de un jersey de punto, o envuelta en una pelerina. Y no en la pasarela, sino en la calle; porque incluso vestida de calle parece recién salida de un desfile de moda.