SHALIMAR: EL ENIGMA DEL ORIENTE

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Existen perfumes que con una sola gota hacen volverse loco. Y no se trata solo de una fragancia agradable: es todo lujo, una especie de poder femenino asombroso en un frasco que le contará todo una historia de amor, y su nombre es Shalimar.

En los años 20 del siglo XX, París fue presa de la moda por lo oriental. Y el afamado perfumista Jacques Guerlain había decidido rendir homenaje a la moda, inspirándose en la historia de amor del gran emperador mogol Sha Jahan y su esposa Mumtaz Mahal.

El gobernante tenía un gran harén, como era de esperar de acuerdo a su estatus. Pero Mumtaz fue la más querida. Después de 17 años de matrimonio, ella le dio 13 hijos, pero falleció durante el parto del decimocuarto retoño. Grande fue la pena del emperador, y nadie era capaz de consolarle. En el aniversario de su muerte, Sha Jahan ordenó reunir a los mejores artesanos de aquella época para crear un mausoleo, que se convertiría en el símbolo de su infinito amor por Mumtaz. shalimar_guerlainEl palacio debía ser hermoso, como su amada, enorme, como su pena, y majestuoso, como sus sentimientos por ella. 20 mil artesanos de todo el país, durante 22 años, han estado construyendo este símbolo de amor eterno: el increíble Taj Mahal, alrededor del cual el sah construyó los maravillosos jardines llamados Shalimar (“Jardines del amor”).

Jacques Guerlain ha “construido” su propio Taj Mahal, uno de fragancias, al cual unas vez que entras ya no quieres salir: el perfume Guerlain Shalimar. El primer perfume oriental de la historia fue presentado en 1925 en la Exposición Internacional en el Gran Palacio de París.

Como en toda la gama de productos de Guerlain, Shalimar es una obra maestra de la perfumería. En su producción se han utilizado ingredientes de la más alta calidad. Se sabe, por ejemplo, que para crear una mezcla única de amargura de vainilla vainilla se ha hecho una mezcla de vanilina de diferentes grados de purificación. Pero no solo el contenido, sino también el frasco del preciado líquido es una verdadera obra maestra, un elegante recipiente de cristal de Baccarat. Guerlain conoció a la familia Baccarat —propietarios de una fábrica de vidrio— justamente en la época de creación del perfume Shalimar. Este frasco es uno de los más famosos en la historia de la perfumería, junto con el de Chanel Nº 5; pero, a diferencia del perfume de Chanel, el frasco de Shalimar no se ha utilizado para otros perfumes.

sggrl05g011393-1Shalimar permaneció por mucho tiempo sin cambios. En 1985, en conmemoración de su 60.º aniversario, el perfume fue reeditado en un nuevo envase. Y en este nuevo siglo XXI, han aparecido varias composiciones modernizadas del legendario perfume. Pero en honor a la casa Guerlain, hay que remarcar que el perfume no se han hecho ni ordinario ni banal, el nuevo buqué de Shalimar sigue conservando ese enigma oriental y unas notas persistentes y sensibles de la obra maestra de Jacques Guerlain.

Hasta hace poco el perfume Shalimar se embotellaba en los frascos de cristal de Baccarat. Las curvas del frasco, son las curvas de las fuentes del jardín. La tapa era de color zafiro, que simboliza las flores azules que flotaban en las fuentes. La escobilla del frasco siempre se ha hecho (y se sigue haciendo) a mano.

En la actualidad, el frasco del perfume Shalimar lo componen unas siluetas más bruscas (la autora es Jade Jagger, 2010), pero la misma gracia.

La “princesa” Natalia Vodiánova, enviada de Guerlain y cara de Shalimar, es quien hoy en día nos incita a descubrir el misterio de la fragancia de culto.