Subasta 1960 Riva Tritone Special Cadillac

 Riva Tritone Special CadillacRiva Tritone Special Cadillac son unas lanchas icónicas que tienen un algo especial, quizás no sean lideres en tecnología o luzcan diseños agresivos e innovadores, pero todo amante de la náutica lo prefiere así. Si algo es perfecto no debe cambiarse.

Aunque tal vez justo en esta ocasión hacer esa afirmación no sea del todo acertado ya que parte del encanto de la Riva Tritone Special Cadillac se basa en los cambios y particularidades que tiene. Como hemos mencionado, en ocasiones las Rivas han sido quizás las lanchas más populares en cine y televisión, apareciendo en muchas películas y anuncios, pongamos por ejemplo la famosa película Golden Eye. Básicamente eran una representación de la “Dolce Vita” y si tenías dinero y te gustaba la náutica, una Riva era tu única opción.

Teniendo en cuenta esto ya podemos hablar de la Riva Tritone, este modelo fue encargado a Riva en 1960 por el empresario y entusiasta de la náutica Achile Roncoroni, el cual solo pidió una cosa, que le hiciesen la Riva más grande y rápida que hubiese nunca. Y como el señor Roncoroni fue vital para la apertura de las instalaciones de Riva en el Lago di Como (Italia), se le concedió su deseo. No obstante, a pesar de la insistencia de clientes de la talla del rey Hussein de Jordania está embarcación continua siendo la Riva más grande jamás construida con 8,30 metros de eslora.

La otra característica específica de Riva Tritone Special Cadillac es su potencia, que se consiguió equipando dos motores V8 Cadillac-Crusader Marine de 325 CV cada uno. Eran una versión marina de los que equipaban los Cadillac Eldorado, motores que llegaron a batir cuatro récords internacionales de velocidad y resistencia marítima entre 1955 y 1960. Llegado el día de su botadura, el señor Roncoroni llamó a su Riva “Ribot III” un nombre que no se escogió al azar y que tiene su propia historia. Las lanchas “Ribot I” y “Ribot II” fueron ganadoras de la carrera Cento Miglia del Lario, en 1957 y 1958, pilotadas por el piloto y constructor de barcos Guido Abbate que, a su vez, nombró a sus lanchas en honor a un caballo de carreras de gran éxito.

Una vez en su posesión el señor Roncoroni disfrutó de su embarcación en el Lago di Como donde se mantenía de forma impecable y se revisaba regularmente en las instalaciones de Riva. Una vez al año se mandaba a la residencia de verano del señor Roncoroni en Cerdeña, donde también se mantenía en un embarcadero privado donde no le faltaban constantes cuidados. Un dato curioso es que el señor Roncoroni tenía una replica exacta en maqueta en su salón, suponemos que sería para poder admirarla en todo momento.

En 1970, la “Ribot III” fue vendida a su segundo dueño y en el año 2000 hizo que se revisara y actualizara toda la embarcación para que su estado continuase siendo perfecto. En esta revisión se sustituyó el casco original por uno más moderno que garantizaba que el “Ribot III” se mantenga en perfecto estado durante muchos años más. También se cambiaron las planchas de madera originales por unas exactamente iguales que, tras las clásicas 19 capas de barniz, quedaron exactamente igual que cuando el señor Roncoroni se dio una vuelta por primera vez.

Como cada año desde 1925 el famoso hotel Villa d’Este celebró el pasado mayo su concurso de elegancia, donde se reúnen entusiastas y coleccionistas de coches clásicos de todo el mundo. También como es costumbre se celebró una subasta donde se ponían a la venta verdaderas joyas del automovilismo y de la náutica como podrían ser un Ferrari 365 GTC de 1968, un Bugatti Type 37 Grand Prix de 1927, una Riva Ariston Cadillac de 1956, un Lamborghini Miura P400 de 1967 o un Mercedes-Benz 300 SL Roadster de 1962 entre muchos otros. En esta subasta también se incluyó la “Ribot III” en busca de un tercer dueño cosa que se consiguió por la nada despreciable suma de 460.000 euros, un precio que pocos aficionados a la náutica y a la elegancia serian capaces de igualar pero que sin duda merece la pena pagar tan solo por poseer una pieza tan única, no solo por sus características sino por su fascinante historia.