Vladímir Mashkov, el chico malo de Rusia

Vladímir Mashkov, ese verdadero chico malo y rebelde, es, sin duda, uno de los actores rusos más talentosos y conocidos. Su camino hacia el estrellato estuvo lleno de altibajos, aunque en opinión de muchos, él mismo se lo ganó. Por su rebelde temperamento y peleas ha sido expulsado varias veces de las instituciones educativas. Pero aún así es un digno merecedor de ser admirado, porque jamás se rindió y a pesar de todo continuó sus estudios. Hoy en día cuenta con más de 40 papeles como actor y como director, así como 25 años de trabajo en el teatro, numerosos premios y reconocimientos internacionales. Sus compañeros del sector siempre hablan de él con gran respeto e incluso envidia. Sus actuaciones se caracterizan por su veracidad. Mashkov es una persona desinteresadamente comprometida con su trabajo, y es capaz de transmitir como nadie las sutilezas psicológicas del carácter de sus personajes. Vladímir prefiere papeles de personajes complejos, cuyo atractivo se desvela paulatinamente a través de hechos y experiencias. Los fans y la prensa lo han apodado con todo tipo de nombres: el sex symbol de Rusia, el enviado en Hollywood y hasta el Banderas ruso. Y la verdad es que realmente se da un aire con Antonio.

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Vladímir heredó su violento y rebelde temperamento, además de su apariencia sureña de su abuela de origen italiano; y la pasión por la profesión, de su padre actor y madre directora de teatro. Una gran parte de la infancia de Vladímir transcurrió detrás de los bastidores del teatro, incluso resulta extraña su matriculación en la Facultad de Biología. Aunque su paso por la universidad fue breve. Un año después, Mashkov abandonó sus estudios y se matriculó en el Instituto del Teatro de Novosibirsk. Según las palabras del propio actor, simplemente tuvo suerte porque ese año había pocos interesados en estudiar actuación. Pero la suerte duró poco. Vladímir tuvo que vestirse de capataz y recoger dinero de los estudiantes de primer curso para recaudar fondos para las reformas del edificio del Instituto. Por esa divertida y aparentemente inofensiva broma fue expulsado. Entonces el joven se marchó para conquistar Moscú.

No se puede decir que la capital lo recibiera con los brazos abiertos. Vladímir probó suerte para ingresar en el Instituto Estatal de Cinematografía de la Federación Rusa (VGIK, por sus siglas en ruso), pero ahí no se valoraron sus «dotes cinematográficas». La escuela-taller MKhAT se convirtió en su siguiente parada, donde fue aceptado, aunque pronto expulsado por una pelea.

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Pero Vladímir no se rindió y deseaba a toda costa tener alguna relación con el teatro. Entonces fue empleado en el teatro de Oleg Tabakov de Moscú. La suerte volvió a sonreír a Mashkov. En una ocasión se topó con el profesor, pero no se sintió abrumado, y se ofreció como posible futuro estudiante. En el año 1990, siendo estudiante de tercer grado de Tabakov, Vladímir obtuvo su primer papel. Todos esperaban convencidos que el personaje del anciano Schwatz en la obra de Alexander Galich ‘El silencio del marinero’ lo interpretara el propio Tabakov, pero él se lo confió a Vladímir Mashkov. El actor tenía solo 24 años cuando interpretó por primera vez al anciano judío, pero desde entonces ha aparecido en esta imagen sobre el escenario más de 400 veces. Después de esta obra, el director del teatro MKhAT y profesor de Mashkov, Oleg Tabakov, declaró que había nacido un actor.

Mashkov debutó un año antes en la gran pantalla que en el teatro, en 1989, en la película ‘El fuego verde de la cabra’. Pero su hora de estrellato llegó en 1994, después de los papeles en películas ‘Límite’ de Denis Evstigneev y ‘Noches de Moscú’ de Valery Todorovsky. Después llegaron más papeles con cintas como ‘La hija americana’ de Karen Shakhnazarov y ‘El ladrón’ de Pavel Chuhray, la cual recibió una nominación a los Óscar.

Y no en vano es apodado «nuestro enviado en Hollywood». Vladímir es uno de los primeros actores rusos en actuar en películas hollywoodenses y además taquilleras. Entre sus compañeros en el set han sido Robert de Niro, Nastassja Kinski, Tom Cruise, Gérard Depardieu o Fanny Ardant.

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En el año 2013 vio la luz la serie ‘Ceniza’ del director norteamericano Vadim Perelman, donde Mashkov dio vida a uno de los personajes principales. Los críticos no paraban de elogiar la fuerza y la veracidad de la actuación de Vladímir, así como su arte al transmitir la profundidad y la tragedia del destino del oficial que de repente se convertía en bandido.

Mashkov también realizó una gran intervención en los filmes ‘El idiota’, ‘Rasputin’, ‘Eliminación’ y se podría decir que en casi todos de los casi cincuenta en los que participó.

En año 1992, Mashkov se interesó por la dirección y comenzó a dirigir obras en el teatro Tabakov. En repetidas ocasiones declaró que el teatro es su vida y que no hay nada con lo que disfrute más que ensayando con su amigos y colegas.

Mashkov debutó como director en el año 1997, con la comedia navideña «Huérfano de Kazán». Y desde entonces no dejó de perfeccionar su maestría. En una entrevista, incluso confesó que había rechazado un papel en la película «Lara Croft 2» con Angelina Jolie porque estaba trabajando en su filme ‘Papa’.

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Las esencias de director y actor no se encuentran en confrontación en su interior, sino más bien le ayudan a realizar su trabajo. Vladímir no solo es un actor distintivo y fuerte, sino también un magnífico director que sabe cómo trabajar. Siempre indaga y estudia al más mínimo detalle la naturaleza de cada personaje. Y su mentor Oleg Tabakov afirma que Vladímir es además un gran pedagogo. Para terminar, podemos afirmar con certeza que Mashkov es un verdadero maestro de su oficio, que continúa las mejores tradiciones de la escuela actoral y de dirección rusa. ¿Y quién sabe?, tal vez algún día le podamos ver ejerciendo en calidad de pedagogo en un teatro…